La meningitis bacteriana es una urgencia médica. Cuanto más tiempo haya transcurrido desde el inicio de la enfermedad hasta la instauración del tratamiento, mayor es el riesgo de daño neurológico permanente. La gravedad de esta infección es mucho mayor en los lactantes y en los ancianos. Ante la sospecha de meningitis hay que administrar sin tardanza los antibióticos necesarios y obtener muestras de sangre para realizar cultivos. Un cultivo es un método diagnóstico que favorece el crecimiento de microorganismos para la identificación de las bacterias que causan la enfermedad. En el diagnóstico de la meningitis los datos más relevantes se van a obtener con la punción lumbar. Esta se hará lo antes posible, salvo que no esté indicada su realización.

Exploración física

Ante un cuadro clínico compatible con una infección meníngea, se procede a realizar una exploración cuidadosa del enfermo buscando signos de infección, en especial a nivel de la cabeza, el cuello, los oídos y la piel. Se lleva a cabo una exploración neurológica que estudie el nivel de conciencia del paciente y la existencia de hipertensión intracraneal (incremento de la presión del interior de la cabeza). Así mismo se realizarán las maniobras oportunas para detectar la presencia de rigidez de nuca y signos meníngeos.

Pruebas de imagen

Como pruebas diagnósticas pueden realizarse radiografías de tórax, de los senos paranasales, para buscar una infección a ese nivel (sinusitis) que se haya extendido al sistema nervioso, y un TAC (tomografía axial computarizada) que no siempre está indicado. Sin embargo, el diagnóstico definitivo requerirá probablemente un análisis del líquido cefalorraquídeo obtenido mediante punción lumbar.

tac craneal

Punción lumbar

El examen del líquido cefalorraquídeo constituye el estudio fundamental. En condiciones normales se trata de un líquido claro y transparente. En el caso de la meningitis bacteriana, su aspecto es turbio y su análisis manifiesta un aumento importante de los leucocitos (glóbulos blancos). Puede cultivarse parte del líquido para determinar el tipo de microorganismo causante de la enfermedad.

Cuando existe sospecha de hipertensión intracraneal no se debe realizar una punción lumbar, porque puede conllevar complicaciones severas. En estos casos, se realiza previamente un TAC craneal para descartar la hipertensión y, en caso de existir, se tomarán las medidas oportunas.

Creado: 30 de julio de 2010

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