Perfeccionismo, cómo gestionar la autoexigencia
Hacer las cosas lo mejor posible es bueno, pero el exceso de perfeccionismo puede hacer que te marques metas inalcanzables o que no tomes decisiones por miedo al error. Aprende cómo gestionarlo para evitar sus consecuencias.

Cómo evitar el perfeccionismo excesivo y sus consecuencias

Actualizado: 13 de octubre de 2019

El perfeccionismo, adecuadamente gestionado, puede contribuir a reducir las probabilidades de cometer errores cuando se lleva a cabo una determinada tarea, pero ser demasiado perfeccionista en todos los aspectos de la vida no solo hace que con frecuencia nos marquemos metas inalcanzables porque, entre otras cosas, dependen de factores que no están bajo nuestro control, sino que nos puede conducir a la insatisfacción permanente y al aislamiento social. Por ello, te explicamos cómo evitar las consecuencias negativas que conlleva este rasgo de la personalidad y cómo aprovechar todos sus beneficios para lograr tus objetivos.

  • Revisa tus metas y los objetivos intermedios para conseguirlas: las metas inalcanzables, las mal definidas, o mal programadas, suelen dar lugar a profundos sentimientos de tristeza y malestar. Lo mismo sucede si no se hace un buen planteamiento de los recursos necesarios para alcanzarlas. Por ello, te proponemos el siguiente ejercicio: escribe en una hoja tu meta final, y a continuación las submetas que debes ir superando para conseguirla. Posteriormente, escribe los objetivos que debes cumplir para alcanzar cada una de las submetas, y al lado, en un color diferente, los recursos de los que dispones para lograr dichos objetivos.
  • Márcate plazos: comprende que todo tiene un fin, fíjate plazos de finalización de tus tareas, o un tiempo límite para tomar decisiones. Por ejemplo, aunque ese informe que debes entregar mañana y que llevas preparando desde la semana pasada, puede quedar aún mejor, si no lo cierras ya no lo entregarás en el plazo estipulado. Y, por otro lado, ¿has pensado en todo lo que te perdías de tu vida cotidiana mientras buscabas el cierre perfecto del mismo? ¿has valorado las repercusiones que ha tenido tanta dedicación?
  • Aprende a delegar, y acepta que al hacerlo las cosas no van a ser exactamente como tú quieres, pero que eso no implica que estén mal, sino que simplemente son diferentes.
  • Acepta alternativas: asume que existen otras formas de actuar y opciones de vida diferentes a las tuyas, que no tienen por qué ser necesariamente malas, y que seguramente te podrían enseñar algo positivo si prestas atención.
  • Valora lo logrado: empieza a decirte “con esto ya está bien”, y felicítate por el trabajo acabado centrándote en el proceso, y no solo en los resultados.
  • Busca el equilibrio: cuando tengas que tomar decisiones asume que cada elección conlleva pérdidas y ganancias, y que el objetivo es que el balance sea lo más positivo posible. Por ello, dedica un tiempo a la valoración de las alternativas posibles antes de escoger, pero evita entrar en el bucle de estar revisando eternamente tus opciones hasta dar con una perfecta.
  • Tómatelo con filosofía: intenta disfrutar de la imperfección del mundo, como propone la filosofía japonesa Wabi Sabi, y así evitarás el estrés y la ansiedad que te genera el miedo a cometer errores, vivirás más relajado, y mejorarás tus relaciones sociales.

Creado: 4 de octubre de 2019

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