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Aprende a pedir ayuda
El ser humano se beneficia del apoyo social que proporciona pertenecer a un grupo, pero no saber pedir ayuda puede perjudicar la salud física y emocional. Te decimos cómo recurrir a los demás cuando es necesario.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Cómo pedir ayuda a los demás

Chico pidiendo ayuda

Si eres de esas personas a las que les cuesta pedir favores o que les echen una mano, ya sea en el plano laboral o personal, te damos algunas claves para modificar esta conducta. Lo mejor es que adoptes un estilo propio a la hora de pedir ayuda a los demás, pero para que vayas cogiendo ritmo te ofrecemos algunos pasos a modo de esquema que te facilitarán la tarea:

  1. Valora si merece la pena pedir ayuda: tan malo es no pedir ayuda nunca, como pedirla para todo. Pide apoyo o un favor cuando realmente la actuación del otro te facilite las cosas, y no solo por comodidad o por no afrontar situaciones difíciles. De lo contrario, te quedarás bloqueado en tu zona de confort.
  2. Selecciona a la persona más adecuada: tenemos que saber gestionar los recursos humanos de las personas que nos rodean. A lo mejor tu madre es la mejor para prepararte esos tupper para llevar al trabajo, y que tú tienes que hacer por la noche cuando llegas tarde a casa, mientras que tu pareja, sin embargo, puede ayudarte con un problema laboral si entiende del mismo. Es importante pedir a cada persona lo que nos puede dar. De lo contrario, podemos encontrarnos con un “no”, o con menos apoyo de lo que esperábamos, por una tarea mal asignada que no ha sido bien resuelta por la persona cuya colaboración solicitamos.
  3. Busca el momento y la situación idónea: selecciona un lugar tranquilo y en el que estéis a solas, para exponer sin interrupciones tus necesidades a quien vayas a pedir que te eche una mano, y a ser posible escoge un momento en el que esa persona no tenga prisa ni quiera hablarte de alguna inquietud propia.
  4. Presta atención a tu conducta no verbal y a tu lenguaje verbal: usa un lenguaje positivo. Por ejemplo, en lugar de decirle, “tengo un problema para el que necesito tu ayuda”, dile “me gustaría poder contar contigo para que me ayudes a … “. Mira a la cara mientras hablas, mantén un gesto agradable y acompaña tu lenguaje verbal con los gestos adecuados.
  5. Expresa tus necesidades con exactitud: deja claro a la persona a la que pidas que te eche una mano qué es lo que esperas o necesitas que haga, y cómo esto repercutirá positivamente en ti y mejorará tu situación.
  6. Ofrece algo a cambio: siempre que sea posible, ofrece a quien pidas su ayuda algo a cambio. No hablamos de dinero, un simple “te lo agradecería mucho”, “me haría sentir aliviado”, o algo similar, puede ser un refuerzo social altamente potente que facilite la actitud de ayuda por parte del otro.
  7. Evalúa como te ha ido: analiza la situación para valorar este proceso y ver si merece la pena pedir ayuda a esa persona o a otras en futuras ocasiones. Este paso te ayudará a ajustar tus expectativas y necesidades.

Actualizado: 13 de Agosto de 2018

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