Saber perdonar: aprende a reconciliarte
Perdonar a un ser querido que te ha hecho daño es necesario si deseas seguir a su lado sin resentimiento, una emoción tóxica que te impedirá ser feliz. Te ofrecemos pautas para aprender a perdonarle, construir, y poder avanzar.

Perfil de las personas a las que les cuesta perdonar

Actualizado: 20 de noviembre de 2019

Es difícil definir un tipo concreto de personas a las que les cuesta perdonar, pues pueden ser polos opuestos con características muy diferentes: desde individuos tremendamente afectuosos que se implican mucho en las relaciones y se llevan grandes decepciones, hasta individuos demasiado orgullosos que no toleran que otros les ofendan y se niegan a aceptar sus disculpas.

Sin embargo, hay algunos rasgos de personalidad comunes que hacen que a la persona que los posea les sea más difícil dar el perdón a otros, como:

  • Personas que quieren de verdad

    Personas que quieren de verdad y que se sienten muy decepcionadas, pues no encuentran la reciprocidad que esperaban en la relación. Tal vez esperan demasiado de los otros, y por ello frecuentemente es la decepción y el sentimiento de engaño lo que les dificulta otorgar su perdón al otro.

  • Rencorosos

    Rencorosos, que mantienen importantes niveles de ira interna, que no les permite olvidar el suceso en el que el otro tuvo un mal acto hacia él, y sus sentimientos de venganza esperan el momento de cobrarse dicha traición. Frecuentemente la ira interna asociada al rencor se transforma en tensión o angustia si no es posible darle salida (por ejemplo enfadarse abiertamente, expresando el dolor que ha causado).

  • Inseguros

    Inseguros: se quedan perdidos en lo que deberían o no deberían hacer. Dan más importancia al éxito de su decisión que al hecho que causó el daño en sí, y presentan importantes niveles de malestar y ansiedad porque constantemente están reviviendo lo sucedido y generando más conflicto.

  • orgullosos

    Orgullosos: su narcisismo no les permite aceptar que el otro se haya confundido y esto haya podido hacer daño a su persona. Les cuesta perdonarse a ellos mismos por no haber sido conscientes del engaño o mal acto de la otra persona. Por ello, prefieren alejarse del ofensor que no ha sabido valorarle, diciéndose una y otra vez que él o ella no se habría comportado tan mal. En otras ocasiones se mantienen al lado del otro a costa de grandes dosis de rencor.

  • Fríos emocionalmente


    Fríos emocionalmente: su falta de empatía ante el dolor ajeno hace que no les cause efecto el arrepentimiento del otro. Son ajenos a todo sentimiento de culpa y pueden optar por dos estrategias: perdonarlo después de hacer que la otra persona se humille hasta compensar el daño que ha hecho (pudiendo incluso llegar al chantaje emocional), o bien, cortar la relación de forma despectiva y fría sin más explicaciones.

Creado: 8 de noviembre de 2019

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