PUBLICIDAD

Mente y emociones
Timidez, cómo vencerla
¿Intentas pasar desapercibido o no hacerte notar? ¿Te cuesta expresar tus opiniones o tienes un estilo de comunicación pasivo a la hora de relacionarte con otras personas? Te ayudamos a quitarte la máscara de la timidez.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

¿Nacemos tímidos o nos volvemos tímidos?

Timidez, cómo vencerla

La timidez es una tendencia relativamente estable que muestran algunas personas hacia la inhibición social. Dicha tendencia se traduce en comportamientos dirigidos a pasar desapercibido o no hacerse notar, no expresar opiniones, así como en un estilo de comunicación pasivo a la hora de relacionarse con otras personas. Si bien la timidez es un rasgo de la personalidad y es más fácil cambiar una actitud que la forma de ser, vencer la timidez es posible, y te vamos a dar las pautas para que lo consigas.

¿Nacemos tímidos o nos volvemos tímidos?

Existe una gran controversia acerca de si los rasgos de personalidad, como la timidez, nos acompañan desde que nacemos o, por el contrario, los adquirimos a lo largo de nuestra vida. Al parecer, para explicar la timidez, al igual que otros rasgos de personalidad, hay que acudir a un modelo de interacción entre la parte genética (de nacimiento) y la parte adquirida (la experiencia).

En este sentido, no cabe duda de que como parte de nuestro carácter, la timidez es un rasgo que pueden presentar los niños desde etapas tempranas de su infancia. Sin embargo, cómo actúe el entorno ante las manifestaciones de timidez de una persona, así como los aprendizajes posteriores, pueden modular dicho rasgo incluso hasta reducirlo a su expresión mínima. Así por ejemplo, si una persona tímida obtiene castigos por parte de su entorno -le hacen menos caso, no escuchan su opinión, si es un niño le regañan si se esconde detrás de su mamá, etcétera- y refuerzos cuando lleva a cabo una conducta social carente de rasgos tímidos -la gente le escucha, se ríen con él, si es un niño sus padres aluden a su carácter agradable, etcétera-, será muy probable que el rasgo de timidez acabe reduciéndose a su mínima expresión. Por el contrario, si una persona que no presenta este rasgo inicialmente obtiene consecuencias desagradables cada vez que es sociable, extrovertido, etcétera, puede acabar mostrando una conducta tímida por aprendizaje.

Por lo tanto, parece ser que lo aprendido (nuestras experiencias) tiene mucho que decir en si seremos o no unas personas tímidas. Incluso para aquellos que afirman que de padres tímidos nacen hijos tímidos, las teorías más conductistas basadas en el aprendizaje aluden al aprendizaje vicario (o por observación) para explicar este hecho. Según estas teorías, los padres actuarían como modelos que sus hijos observan e imitan, confirmando el ya conocido dicho “de tal palo, tal astilla”.

Actualizado: 4 de Agosto de 2017

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD