Tácticas para vencer la pereza
La pereza es un mal hábito que se puede vencer. Conoce los factores personales y ambientales que propician que algunas personas sean perezosas, sus consecuencias en tu vida diaria, y cómo dejarla atrás para alcanzar tus objetivos.

Qué es la pereza y cuáles son sus consecuencias

Actualizado: 5 de marzo de 2021

La pereza es un mal hábito que nos impide lograr nuestros objetivos. ¿Cómo lo hace? Sus armas son sutiles: a corto plazo nos produce un armónico bienestar fruto de la inacción que conlleva el no asumir riesgos, y no somos conscientes de su impacto hasta que ha pasado la posibilidad de hacer algo para alcanzar nuestras metas o cuando ya han aparecido las consecuencias negativas de no haber realizado una actividad, que se suelen manifestar en forma de culpa, frustración o insatisfacción; emociones que no hacen más que aumentar nuestra vulnerabilidad a volver a caer en sus redes fruto de la inseguridad que genera el hecho de no hacernos con las riendas de nuestra vida. Es el momento de plantarle cara. Año nuevo, actitud nueva.

Si bien en un primer momento podríamos definir la pereza por la conducta observable (no llevar a cabo nuestros propósitos), el patrón de pensamientos y emociones que intervienen en ella requiere contemplar más variables. Podemos definirla como un patrón emocional, cognitivo (mental) y de comportamiento que conduce a la persona a no llevar a cabo sus tareas o funciones, o a hacerlo en circunstancias que reducen su competencia en las mismas (sin ganas, con prisas, etcétera). La pereza suele interferir en la vida de la persona (trabajo, actividades sociales o de ocio, planes personales…) sin que esta sepa cómo vencerla.

Para entender la pereza debemos partir del hecho de que al ser humano le cuesta demorar el refuerzo; esto es, se mueve más por las consecuencias positivas a corto plazo que cuando estas aparecen a medio-largo plazo. La forma en la que la pereza se instaura en nuestras vidas es a través de un truco bien conocido: quitándote aquello que no te gusta de inmediato, y no mostrando lo malo de esta conducta hasta pasado un tiempo.

Tácticas para vencer la pereza y alcanzar tus objetivos

Eso significa que a corto plazo la persona perezosa recibe beneficios asociados a la evitación de aquello que no le gusta; por ejemplo, alivio al no tener que estudiar para un examen, no estar obligado a madrugar para ir a correr, no quedar con ese amigo hoy que hace frío, etcétera. Pero a medio-largo plazo se sufren las consecuencias negativas por habernos dejado vencer por la pereza; por ejemplo, suspender, falta de forma física, distanciamiento social, etcétera.

Diferencias entre la pereza y otros trastornos

Es importante diferenciar la pereza de la apatía (falta de ganas de hacer cosas que antes se solían hacer), la anhedonia (dificultad para disfrutar de las actividades que antes le gustaban o para experimentar emociones positivas) y la desmotivación (falta de interés por hacer actividades). Tanto la apatía, como la anhedonia y la falta de motivación, suelen estar asociadas a patología clínicas como la depresión, pudiendo incluso ser en sí mismas una alteración clínica a tratar desde la psicoterapia.

Tácticas para vencer la pereza y alcanzar tus objetivos

La pereza en un principio es más leve, y el estilo de vida de la persona que siempre ha sido perezosa está muy influenciado por este rasgo de personalidad. Sin embargo, cuando la pereza es demasiado intensa, se asocia con un fuerte malestar emocional, o interfiere de forma significativa en la vida del individuo, puede dar lugar a problemas clínicos como los trastornos del estado de ánimo o de ansiedad.

Consecuencias de ser perezoso

La pereza tiene un importante impacto en la vida de quien tiene este comportamiento de manera habitual, y estas son sus principales consecuencias:

  • Postergación: “dejar para mañana lo que puede hacerse hoy” con los problemas que pueden derivarse de dicho comportamiento.
  • Bajo rendimiento laboral o académico, estando relacionada incuso con el absentismo laboral.
  • Insatisfacción vital; las personas más satisfechas con su vida no son necesariamente aquellas a las que les va todo bien, sino aquellas que se esfuerzan por conseguir retos. Unas veces los consiguen, otras no, pero se sienten satisfechas por el intento.
  • Problemas sociales o de pareja debido al aislamiento que en algunos casos produce la pereza.
  • Problemas de convivencia por no llevar a cabo las tareas del hogar a tiempo o no ordenar la ropa y otros efectos personales, lo que afecta al bienestar del resto de las personas que residen en la vivienda.
  • Nos quedamos estancados en la zona de confort, lo que también conlleva consecuencias negativas para nuestra vida.
Tácticas para vencer la pereza y alcanzar tus objetivos

Causas de la pereza: perfil de la persona perezosa

La pereza es un estilo de vida que no sale de la nada. Es decir, la persona perezosa presenta unas características concretas que le llevan a tener esta conducta. Conoce las causas de la pereza y los rasgos de la personalidad o los factores ambientales que hacen que una persona sea más propensa a ser perezosa.

  • Modelos de aprendizaje: generalmente los modelos que han tenido (padres, otros adultos, etcétera) han sido personas que no solían plantearse retos ni hacer muchas actividades. Esta pauta de conducta, a fuerza de repetirla, se convierte en un hábito que define la vida de la persona perezosa.
  • Miedo: a veces la pereza esconde una evitación cognitiva: con la escusa de que “no me apetece”, en realidad evito enfrentarme a aquello que me da miedo.
  • Problemas emocionales: un bajo estado de ánimo, la depresión, la dependencia, o algunas fobias, son solo unos ejemplos de cómo algunos problemas emocionales pueden dar lugar a la pereza en personas que previamente no la habían manifestado.
  • Ausencia de objetivos: cuando no sabemos qué hacer, habitualmente no hacemos nada, cayendo en estados de pereza de diversa intensidad.
  • Alteraciones médicas que cursan con cansancio, falta de energía o bajo estado de ánimo (por ejemplo alteraciones en la glándula tiroides, diabetes, apnea del sueño, anemia, trastornos coronarios o enfermedades que cursan con dolor como la fibromialgia o la artritis reumatoide).
  • Razones evolutivas: dejamos este punto para el final para que no te sirva de excusa, pero lo cierto es que la pereza tiene sus razones evolutivas; resultaba ampliamente ventajosa para recuperar energía para nuestros ancestros después de intensas jornadas de caza. Además, durante el descanso, los tejidos crecen y se reparan y el cuerpo segrega la llamada hormona del crecimiento, aparece una mayor creatividad (surgen ideas nuevas o se encuentren soluciones a problemas), o incluso algunos estudios la asocian a una mayor inteligencia.

Creado: 13 de enero de 2021

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