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Los juguetes de segunda mano pueden contener sustancias tóxicas

Los juguetes con los que juegan los niños en las salas de espera, los comprados de segunda mano o los que heredan de sus hermanos pueden contener sustancias químicas tóxicas perjudiciales para su salud.
Escrito por: Natalia Castejón

05/02/2018

Niños jugando con juguetes de segunda mano

Aunque existen leyes reguladoras de los juguetes nuevos, los viejos no cuentan con ninguna normativa.

Los juguetes antiguos o heredados podrían ser un peligro para los más pequeños de la casa. Y es que, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Plymouth ha analizado las sustancias químicas tóxicas que se encuentran en estos objetos y han llegado a la conclusión que los que son de segunda mano o llevan bastantes años en nuestro hogar contienen metales y metaloides, que incluso en pequeñas dosis pueden dañar la salud de los niños.

La investigación, publicada en la revista Environmental Science and Technology, ha estudiado 200 juguetes como automóviles, trenes, figuras de animales y piezas de construcción, entre muchos otros, que se encontraban en casas, tiendas de segunda mano y guarderías del suroeste de Inglaterra. Éstos fueron analizados con fluorescencia de rayos X y con pruebas con ácido clorhídrico que simula las condiciones del estómago, para conocer cómo sería su efecto de ser tragados por los niños.

En los juguetes analizados se encontraron selenio, bromo, antimonio, bario, cadmio, plomo y cromo

Más tóxicos en juguetes negros, rojos y amarillos

Los resultados fueron alarmantes, en los análisis se encontraron elementos como bario, antimonio, bromo, cromo, selenio, cadmio y plomo, que con el tiempo pueden ser tóxicos y suponer un riesgo, especialmente para los más pequeños que suelen meterse los juguetes en la boca. Los autores observaron que estos componentes se hallaron de manera más acusada en objetos de color negro, amarillo y rojo.

Los autores resaltan que, aunque existen leyes reguladoras de los juguetes nuevos, los viejos no cuentan con ninguna normativa, por lo que los objetos que son antiguos puede que ya no cumplan esas normas, pero se desconozca.

Muchas personas desconfían y se deshacen de los juguetes por ejemplo que pierden el color, sin embargo, los que son de plástico suelen considerarse más seguros, no obstante, advierten que como duran más es difícil conocer cuánto tiempo llevan fabricados y si contienen tóxicos.

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