Los niños con autismo tienen el triple de riesgo de sufrir acoso escolar

Un estudio realizado en Tarragona revela que los niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA) o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir abuso, aislamiento o exclusión social.
Niño en el colegio sentado con las manos en la cabeza

11/06/2024

Un estudio realizado por investigadores del grupo de Nutrición y Salud Mental de la Universidad Rovira i Virgili (URV) de Tarragona en el que se ha analizado la prevalencia del trastorno del espectro autista (TEA) y del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en escolares de la región de Tarragona y cómo influyen en las relaciones sociales ha encontrado que el riesgo de sufrir abuso, aislamiento o exclusión social puede triplicarse en los niños afectados por alguno de estos trastornos.

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El Estudio Epidemiológico de los Trastornos del Neurodesarrollo (EPINED) incluyó datos de 7.000 alumnos en dos grupos de edad: alumnos de cuarto año de Educación Infantil y de quinto año de Educación Primaria de una muestra representativa de toda la provincia. En la primera fase del estudio, las investigadoras Núria Voltas, Fina Canals, Paula Morales y Carmen Hernández, del Departamento de Psicología, determinaron la prevalencia –el número de casos diagnosticados en un momento y entorno específicos– de los trastornos del espectro autista y del déficit de atención e hiperactividad en niños de la zona de Tarragona.

Los maestros y las familias respondieron a test que permitieron identificar aquellos casos con indicios de presentar alguno de los dos trastornos. A partir de esta evaluación, seleccionaron una muestra de 700 niños, incluyendo un grupo de control para evaluar la correcta funcionalidad de la metodología. Tras realizar entrevistas con los niños y sus familias y estudiar todos los casos individualmente los investigadores concluyeron que el 1,5% de los niños tenía TEA y el 5% TDAH.

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“También evaluamos a otros niños con dificultades que no cumplían todos los criterios para un diagnóstico. Si los incluimos, podemos decir que el 3,5% de los niños presentaba algún síntoma de TEA”, han afirmado los investigadores, que han publicado sus hallazgos en la revista Autism.

Acoso, aislamiento o exclusión social en niños con TEA o TDAH

Otro objetivo de la investigación fue determinar si y en qué medida los niños diagnosticados con estos trastornos se sienten socialmente desfavorecidos. Los investigadores encontraron que el 35% de los niños de primaria con TDAH reportaron sufrir algún tipo de acoso, aislamiento o exclusión social. “Este fenómeno se agrava en los niños con TDAH combinado, es decir, con todos los síntomas típicos: déficit de atención, hiperactividad e impulsividad”, explicó Núria Voltas.

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Los investigadores también observaron que el 58% de los escolares con TEA –que se caracterizan por problemas de comportamiento y dificultades en la interacción y comunicación social– se sentían desplazados y excluidos.

“Los niños con TEA quieren relacionarse con otros, pero no saben cómo; en el caso del TDAH, son tan impulsivos e intensos que el trastorno influye en sus relaciones con los demás”, explica Fina Canals. Estas características hacen que su comportamiento pueda ser percibido como “extraño” o “molesto” por sus compañeros. Para los escolares sin ningún tipo de trastorno diagnosticado, el índice de acoso, aislamiento o exclusión social percibido es del 18%.

“Los niños con TEA quieren relacionarse con otros, pero no saben cómo; en el caso del TDAH, son tan impulsivos e intensos que el trastorno influye en sus relaciones con los demás”

La investigación también reveló que, en los menores con ambos trastornos, es decir, con trastornos comórbidos, había una mayor sensación de aislamiento social. Estos resultados no se refieren a los niños con TEA y TDAH en el cuarto año de Educación Infantil, ya que no son lo suficientemente maduros para responder a las pruebas sobre su percepción de victimización por acoso.

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“El acoso tiene consecuencias duraderas y aumenta el miedo hacia las relaciones sociales; tener TEA o TDAH y sentirse víctima incrementa los problemas emocionales”, dice Fina Canals. Cuando estas personas crecen y entran en la adolescencia y la adultez, presentan “índices muy altos de trastornos de salud mental” y un “alto riesgo de suicidio”. Por esta razón, los autores de la investigación piden que los programas contra el acoso incluyan medidas específicas para los grupos en riesgo.

Fuente: Universitat Rovira i Virgili (URV)

Actualizado: 11 de junio de 2024

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