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Químicos en el polvo doméstico podrían propiciar que los niños engorden

Los elementos químicos presentes en el polvo de los hogares –procedentes de detergentes, pinturas o limpiadores– podrían promover el desarrollo de células grasas en los niños, según un estudio en modelos celulares.
Escrito por: Natalia Castejón

28/03/2019

Polvo doméstico sobre la tarima flotante

El polvo que se acumula en los hogares contiene sustancias químicas que actúan como disruptores endocrinos, y que según un reciente estudio, realizado en modelos celulares, puede promover el desarrollo de células grasas que podrían desencadenar problemas de aumento de peso y obesidad en los niños.

Esta investigación ha sido presentada en la ENDO 2019, la Reunión Anual de la Endocrine Society, y constituye un paso más en la investigación sobre cómo afecta el polvo doméstico a la salud. Estudios anteriores ya habían encontrado que este tipo de químicos podrían contribuir al almacenamiento de triglicéridos en la sangre, e incluso que aumentaban el riesgo de obesidad en algunos animales.

Los limpiadores, pinturas, cosméticos, o los detergentes para la ropa podrían contener químicos que aumentan el riesgo de obesidad en los niños

El nuevo estudio ha sido realizado gracias a 194 muestras de polvo procedentes de casas del centro de Carolina del Norte (EE.UU.) de las cuales se extrajeron los químicos, que se añadieron a modelos celulares en el laboratorio. Christopher Kassotis y el resto de los autores del trabajo observaron que incluso las concentraciones pequeñas de polvo podían contribuir al desarrollo de las células grasas.

Los niños ingieren entre 60 y 100 mg de polvo al día

Kassotis confirmó que dos tercios de los extractos del polvo doméstico podían promover el desarrollo de las células grasas, y que la mitad de ellos eran capaces de hacer que proliferaran células grasas precursoras a 100 microgramos, lo que supone niveles 1.000 veces más bajos que aquellos a los que están expuesto los menores cada día.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) estima que los niños ingieren entre 60 y 100 mg de polvo al día, lo que podría suponer un riesgo para su salud. De hecho, los investigadores comprobaron que había una significativa cantidad de ciertos productos químicos en el polvo de las casas en las que vivían niños con sobrepeso u obesidad.

Tener la casa sin una mota de polvo parece tarea imposible, pero los autores han indicado que algunos de los químicos encontrados están en productos que se usan de manera habitual en el hogar, como limpiadores, detergentes para lavar la ropa, cosméticos, o incluso las pinturas, por lo que están estudiando más a fondo estas sustancias nocivas para determinar cuáles pueden causar obesidad y, por tanto, cuáles de estos productos hay que evitar.

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