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¿Dormir más los fines de semana compensa la falta de sueño diaria?

Confirman que las personas que duermen menos de cinco horas los días laborables, pero siete u ocho horas el fin de semana, viven lo mismo que aquellos que duermen siempre las siete horas diarias recomendadas.
Escrito por: Eva Salabert

30/05/2018

Pareja durmiendo

Descansar una o dos horas más de lo habitual los fines de semana podría compensar la falta de sueño entre semana.

No dormir lo suficiente tiene consecuencias muy negativas para la salud. Los expertos advierten además de que la deuda de sueño acumulada no se recupera durmiendo más otro día. Sin embargo, una nueva investigación, realizada por el psicólogo Torbjorn Akerstedt, director del Stress Research Institute de la Universidad de Estocolmo (Suecia), ha revelado que las personas que duermen menos de lo recomendable entre semana, pero descansan una o dos horas más de lo habitual los fines de semana, podrían compensar esta falta de sueño y evitar que afecte a su salud y a su esperanza de vida.

De hecho, y según los resultados del trabajo, que se ha publicado en Journal of Sleep Research, la longevidad de los durmientes de fin de semana –aquellos que en los días laborables duermen menos de las siete horas mínimas recomendadas por la American Academy of Sleep Medicine and Sleep Research Society para adultos de entre 18 y 60 años, pero que en sus días libres descasan una o dos horas extras– es similar a la de aquellos que duermen siete horas todos los días.

Para llegar a estas conclusiones, Akerstedt y su equipo realizaron un seguimiento a más de 38.000 personas durante 13 años en Suecia, prestando especial atención a la cantidad de horas que dormían en los días laborables, y comparándolas con sus horas de sueño durante el fin de semana. Estos individuos fueron divididos en tres grupos: los que descansaban menos de cinco horas por noche, los que dormían las siete horas tradicionales, y los dormilones, cuyo sueño se prolongaba nueve o diez horas.

Las personas que dormían siempre menos de cinco horas, o nueve o más horas, tenían tasas de mortalidad más elevadas que la media

Los investigadores también dividieron a los participantes teniendo en cuenta sus hábitos de sueño los días laborables y los fines de semana. Observaron que los que dormían siempre menos de cinco horas, o nueve o más horas cada noche, tenían tasas de mortalidad más elevadas, mientras que los que dormían menos de cinco horas entre semana, pero siete u ocho horas los días libres tenían una tasa de mortalidad promedio.

Limitaciones del estudio y dudas sobre los resultados

Entre las limitaciones del estudio que han señalado varios expertos destaca que fueron los propios participantes los que indicaron la cantidad de tiempo que dormían, una información que podría estar sesgada, y que aunque los investigadores les preguntaron si se echaban la siesta, no se cuantificó la duración de la misma.

Además, no se ha podido determinar por qué los que duermen muy poco, o mucho, tienen tasas de mortalidad superiores a la media. Akerstedt ha explicado que sus hallazgos no pueden demostrar que un sueño breve o excesivo sea responsable de una mayor mortalidad. En su opinión, dormir en exceso no provoca daños a la salud, pero sí puede ser un indicio de que algo no va bien.

Algunos epidemiólogos opinan que, aunque esta premisa de compensar la falta de sueño de los días laborales en los fines de semana es plausible, no es “robusta estadísticamente”. Y lo explican con una metáfora: para los que no duermen bien de lunes a viernes, dormir más en un fin de semana es como comer una ensalada después de darse un atracón de hamburguesas, por supuesto es más saludable, pero sin perder la perspectiva de que “el daño ya está hecho”.

Akerstedt también advierte de que aunque los resultados sugieren que el descanso extra del fin de semana es beneficioso para cubrir las necesidades de sueño del organismo, se trata de conclusiones provisionales y son necesarias nuevas investigaciones que lo confirmaran. En cualquier caso, los especialistas insisten en que dormir no sea considerado una pérdida de tiempo, ya que nuestro cuerpo está diseñado para alimentarse, pero también para descansar.

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