Levantarse una hora antes podría reducir un 23% el riesgo de depresión

Despertarse una hora antes de lo habitual podría ayudar a reducir hasta un 23% el riesgo de desarrollar depresión mayor, algo en lo que también podría influir las variantes genéticas que predisponen a ser madrugadores.
Escrito por: Natalia Castejón

31/05/2021

Depresión: madrugar reduce su riesgo

Un estudio, realizado por miembros de la Universidad de Colorado Boulder y el Instituto Broad del MIT y Harvard, ha llegado a la conclusión de que despertarse una hora antes de lo habitual podría ayudar a reducir hasta un 23% el riesgo de desarrollar depresión mayor en personas adultas.

La investigación, publicada en la revista JAMA Psychiatry, analizó 840.00 personas y analizó sus genes para conocer cómo afectaba levantarse antes al riesgo de que desarrollen depresión más adelante. Los autores destacan que por la pandemia de COVID-19 son muchos los que han retrasado la hora de despertarse debido al teletrabajo, y esto podría tener consecuencias para la salud.

Unas 340 variantes genéticas comunes afectan en el cronotipo de una persona, por lo que los genes determinan entre el 12% y el 42% de nuestra preferencia por el tiempo de sueño

“Sabemos desde hace algún tiempo que existe una relación entre el tiempo de sueño y el estado de ánimo, pero una pregunta que a menudo escuchamos de los médicos es: ¿Cuánto debemos cambiar a las personas para ver un beneficio? Descubrimos que incluso una hora antes de dormir se asocia con un riesgo significativamente menor de depresión” explica Celine Vetter, autora principal del estudio.

El efecto de los genes en el tiempo de sueño

Esta investigadora publicó otro estudio en 2018 en el que encontró que los madrugadores tenían un 27% menos de riesgo de tener depresión en cuatro años, pero planteaba la duda de qué era considerado ser un madrugador. Sin embargo, lo que ha hecho ahora ha sido analizar los genes de los participantes mediante pruebas de ADN.

Y es que, se sabe que 340 variantes genéticas comunes, incluida el llamado ‘gen reloj’ (PER2), afectan en el cronotipo de una persona, por lo que la genética podría ayudar a explicar entre el 12% y el 42% de nuestra preferencia por el tiempo de sueño. Aproximadamente un tercio de los individuos del estudio se describieron como alondras matutinas, el 9% como noctámbulos y el resto estaban en el medio. En general, el sueño promedio fue a las 3 am, lo que significa que se acostaron a las 11 pm y se levantaron a las 6 am.

Si una persona que se acuesta a la 1 am lo hiciese a las 12 am y durmiese el mismo tiempo, podría reducir su riesgo de depresión en un 23%

Teniendo esto en cuenta, los investigadores encontraron que cada punto medio del sueño de una hora antes (a medio camino entre la hora de acostarse y la hora de despertarse) se correspondía con un 23% menos de probabilidades de tener depresión mayor. Es decir, si una persona que normalmente se acuesta a la 1 am lo hiciese a las 12 am y durmiendo el mismo tiempo, podría reducir su riesgo en un 23%; si lo hiciese a las 11 de la noche, podría reducirlo hasta en un 40%.

La luz influye en el estado de ánimo

Esto, según el estudio, podría deberse a que estar más expuesto a la luz durante el día, como es el caso de los madrugadores, da como resultado una serie de cambios hormonales que influyen en el estado de ánimo. Otros indican que tener un reloj biológico, o un ritmo circadiano, con tendencias diferentes a las de la mayoría de las personas, puede ser en sí mismo deprimente.

“Vivimos en una sociedad que está diseñada para la gente de la mañana, y la gente de la tarde a menudo se siente como si estuviera en un estado constante de desalineación con ese reloj social”, explica Iyas Daghlas, otro de los autores. “Mantenga sus días brillantes y sus noches oscuras. Tómate tu café de la mañana en el porche. Camine o vaya en bicicleta al trabajo si puede, y atenúe esos dispositivos electrónicos por la noche”, aconseja el experto.

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