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Una siesta de 90 minutos ayuda a tomar decisiones importantes

Dormir una siesta de 90 minutos ayuda a valorar mejor los pros y contras antes de tomar una decisión importante, pues este descanso mejora la función cognitiva del cerebro y procesa información de manera inconsciente.
Escrito por: Natalia Castejón

08/10/2018

Son muchos los beneficios que se le atribuyen a dormir una siesta, entre ellos que ayuda a fortalecer el cerebro y a mejorar la memoria emocional de los niños. Ahora, un nuevo estudio realizado por miembros de la Universidad de Bristol (Reino Unido) asegura que si tienes que tomar una decisión importante lo mejor es que duermas una siesta diurna de 90 minutos, porque te ayudará a elegir mejor.

La investigación, publicada en la revista Journal of Sleep Research, analizó a 16 personas entre los 20 y los 91 años de edad, que fueron divididas en dos grupos. Uno de ellos debía realizar unas tareas que llevaban otra oculta, mientras que los miembros del segundo –que era el de control– debían indicar cuándo aparecían cuadrados rojos o azules en la pantalla. Después de hacer esto, algunos se quedaban despiertos, y otros durmieron una siesta de 90 minutos antes de volver a realizar las tareas.

Gracias al electroencefalograma se pudo observar que la siesta aumentó la velocidad de procesamiento de las tareas que contenían otras ocultas

Para poder conocer la actividad que se estaba produciendo en el cerebro de los participantes, se les colocaron electrodos de electroencefalograma (EEG) antes y después de la siesta, para poder observar los cambios. Los resultados de estas pruebas mostraron que el modo reposo, que no el despertar, ayudó a mejorar la velocidad de procesamiento en las tareas que tenían otras ocultas, pero esto no ocurrió en el grupo cuya tarea consistía en identificar los cuadrados de colores.

Beneficios cognitivos incluso cuando la siesta es corta

Netasha Shaikh y Elizabeth Coulthard, autoras del estudio, interpretan estos resultados como que el sueño mejora las respuestas y ayuda a procesar mejor, y de manera más profunda y cualitativa, la información, incluso cuando la siesta es corta, lo que puede optimizar la toma de decisiones. También exponen que los hallazgos son importantes porque pueden darse sin un conocimiento consciente ni intencional por parte de los participantes, basados en las indicaciones que se les ofrecieron de manera implícita, ya que la información oculta fue procesada a un nivel subliminal.

Las autoras han hecho hincapié en que estos resultados no son definitivos y que es necesario que se realicen más investigaciones con muchos más participantes, y de todas las edades, porque así podrá comprenderse mejor el impacto que tiene dormir la siesta sobre la función cognitiva.

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