Dar betaína a madres lactantes puede prevenir la obesidad en sus bebés

Suplementar la dieta de la madre lactante con el aminoácido betaína, puede ayudar a prevenir la obesidad infantil porque aumenta la presencia de una bacteria beneficiosa, la 'Akkermansia', en la microbiota intestinal del bebé amamantado.
Escrito por: Caridad Ruiz

06/04/2021

Betaína frente a la obesidad infantil

La leche materna es el mejor alimento para el recién nacido, ya que contiene todos los nutrientes que necesita para crecer y son muchos los estudios que confirman que ayudar a prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil. Una de las sustancias que la componen es la betaína, que está más o menos presente en la misma según sea la dieta de la madre. Un nuevo estudio afirma que si toma suplementos de este aminoácido podría reducir el riesgo de obesidad en su bebé.

La investigación ha sido realizada por investigadores del CIBER de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) y del Instituto de Investigación Sant Joan de Déu y el Hospital San Joan de Déu, de Barcelona, y se ha publicado en la revista Science Translational Medicine.

"El periodo de lactancia materna es una ventana de oportunidad para intervenciones nutricionales con el objetivo de reducir el riesgo de obesidad infantil”

La betaína es un nutriente que se encuentra en los cereales integrales, las espinacas, el brócoli, las legumbres, la remolacha o la quinoa, y está presente de forma natural en la leche materna. Pero, ¿por qué los bebés que se alimentan con leche enriquecida con betaína tienen menos posibilidades de crecer obesos? La causa está en la microbiota intestinal de los recién nacidos: la betaína provoca un aumento de una bacteria beneficiosa, la Akkermansia.

La betaína aumenta la presencia de Akkermansia en la microbiota

Los investigadores analizaron muestras de leche materna de dos grupos de madres e hijos, procedentes de Oklahoma (EE.UU.) y de Valencia. Comprobaron que los niños que tomaban leche materna con una menor concentración de betaína cogían peso más rápido en los primeros meses de vida, lo que supone un factor de riesgo para el desarrollo de obesidad infantil.

Para verificar si suplementar la dieta materna con betaína reduciría las probabilidades de sobrepeso, realizaron un experimento con ratones. Así comprobaron que al proporcionar este nutriente a las madres lactantes aumentaba su concentración en la leche, y que las crías engordaban de forma adecuada. Esto repercutía en su salud adulta: presentaban menos grasa acumulada, mejores marcadores de inflamación y niveles adecuados de glucosa en sangre. Incluso observaron este efecto beneficioso en las camadas de madres obesas, que siempre tienen un mayor peligro de sobrepeso.

En un experimento con ratones comprobaron que al proporcionar betaína a las madres lactantes aumentaba su concentración en la leche, y las crías engordaban de forma adecuada

No obstante, quedaba por determinar cómo influía la betaína. Los investigadores descubrieron que la clave estaba en que el incremento de este aminoácido en la leche materna provoca un aumento en la microbiota intestinal de los bebés de una bacteria llamada Akkermansia, tal y como se confirmó con un análisis de heces de los bebés procedentes de Valencia a los 12 meses de edad.

Otros estudios ya habían demostrado que la Akkermansia tiene efectos beneficiosos en los trastornos metabólicos. “Vimos también que si administrábamos Akkermansia directamente a las crías de ratón durante la lactancia, los efectos beneficiosos que obteníamos a largo plazo en la obesidad y la salud eran similares a suplementar la dieta materna con betaína”, afirma Silvia Ribó primer cofirmante del estudio.

Un 40% de los niños españoles de entre 3 y 8 años tiene obesidad

El sobrepeso y la obesidad infantil afectan en España a casi un 40% de los niños de entre tres y ocho años de edad, y tres de cada 10 menores, sobre todo varones, presenta obesidad abdominal, según los últimos datos del Estudio Nutricional de la Población Española publicado por la Sociedad Española de Cardiología. Hay que tener en cuenta que la obesidad y el sobrepeso en la infancia se relacionan una mayor probabilidad de padecer estas enfermedades en la edad adulta y desarrollar patologías cardiovasculares, diabetes tipo 2, o incluso cáncer.

“Los periodos gestacional y postnatal definen de manera importante la susceptibilidad a desarrollar enfermedades crónicas en la edad adulta. En particular, el periodo de lactancia materna es una ventana de oportunidad para intervenciones nutricionales con el objetivo de reducir el riesgo de obesidad infantil”, señaló Carles Lerín, coordinador del estudio y jefe del grupo Enfermedades metabólicas de origen pediátrico (IRSJD).

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