Las grosellas negras mejoran el control de la glucosa tras una comida

Incluir 75 g de grosellas negras después de las comidas podría ayudar a mejorar la respuesta de la glucosa generada en la sangre, equilibrando los niveles de azúcar en el organismo, atenuando su subida y retrasando su caída.
Escrito por: Natalia Castejón

04/12/2020

Grosellas negras en la rama

Después de las comidas los niveles de azúcar en sangre suelen subir, generando en el organismo alteraciones en la glucosa, la sustancia que equilibra esos niveles. Una investigación realizada por miembros del Instituto de Salud Pública y Nutrición Clínica de la University of Eastern Finland (Finlandia) y Savonia University of Applied Sciences, ha confirmado que incluir grosellas negras como postre después de las comidas podría mejorar esta respuesta de la glucosa, y que el tamaño de la porción requerida para ello es mucho menor de lo que se pensaba hasta ahora.

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Este efecto beneficioso se ha dado a conocer en un estudio publicado en el British Journal of Nutrition, tras observar los efectos de 75 g de grosellas negras en 26 personas sanos, en su mayoría mujeres. A los participantes se les dio a probar cuatro alimentos: puré de grosella negra con azúcar añadido, puré de esta fruta con quinoa fermentada, un producto sin grosellas negras y agua azucarada.

Las antocianinas de las grosellas negras controlarían la respuesta glucémica provocada por el azúcar, y los polifenoles ralentizarían la absorción de la glucosa

Los resultados indicaron que las dos elaboraciones con grosellas negras atenuaron la respuesta glucémica después de las comidas, observando una reducción de la insulina y la glucosa máxima y un aumento de los ácidos grasos libres debido a la hipoglucemia. Un descubrimiento esperanzador, pues a largo plazo si se evitan los picos de glucosa e insulina en sangre se podría reducir el riesgo de diabetes tipo 2.

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Grosellas negras, ricas en antocianinas y polifenoles

Tal y como exponen en el estudio, las grosellas negras, muy parecidas a los arándanos y al igual que otras bayas, son ricas en minerales, vitaminas, polifenoles y fibra. Además, han demostrado tener cantidades importantes de antocianinas, que podrían controlar la respuesta glucémica generada en la sangre por el azúcar añadido de los alimentos.

Por otro lado, los polifenoles de esta fruta podrían ayudar a ralentizar la absorción de la glucosa en el sistema digestivo, concretamente en el intestino delgado, pues interactúa con enzimas que son capaces de digerir los carbohidratos y las proteínas que transportan la glucosa.

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Actualizado: 4 de diciembre de 2020

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