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Una flora intestinal sana y equilibrada aumenta la esperanza de vida

El equilibrio adecuado entre las bacterias, virus, hongos y demás microorganismos presentes en la flora intestinal puede proteger frente al envejecimiento acelerado y prolongar la esperanza de vida, según un estudio español en ratones.
Escrito por: Eva Salabert

23/07/2019

Microbiota intestinal

Los científicos saben que la composición de la microbiota intestinal o conjunto de bacterias y otros microorganismos que conviven en el intestino afecta a la salud, y que su desequilibrio o la presencia de ciertos microorganismos en ella pueden contribuir a la aparición de enfermedades –se ha asociado incluso con enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple o el lupus–, mientras que una flora intestinal sana y equilibrada puede ayudar a prevenir enfermedades como la obesidad o la diabetes.

Ahora, un nuevo estudio realizado por expertos de la Universidad de Oviedo y liderado por el investigador Carlos López-Otín, que se ha publicado en la prestigiosa revista Nature Medicine, ha descubierto que una bacteria intestinal en concreto: la Akkermansia muciniphila, que ya había demostrado sus efectos positivos sobre la respuesta a la inmunoterapia en los pacientes con cáncer, podría resultar fundamental para ralentizar el envejecimiento y aumentar la esperanza de vida.

La microbiota es diferente en los individuos con progeria

Al analizar la microbiota de individuos centenarios españoles, los investigadores observaron que había una mayor cantidad de bacterias beneficiosas como la Akkermansia muciniphila, y que esta bacteria sin embargo se encontraba en una proporción menor en muestras procedentes de ratones con progeria, una enfermedad rara que provoca un envejecimiento muy rápido durante la infancia y una muerte prematura.

El trasplante de microbiota podría resultar eficaz para revertir el desequilibrio intestinal y tratar con éxito trastornos asociados al envejecimiento

Los científicos también analizaron la microbiota de cinco pacientes con progeria. Se ha comprobado que tanto estas personas como los ratones presentan disbiosis o desequilibrio en esta microbiota, por lo que pretendían identificar las alteraciones que lo causaban y averiguar si el papel que desempeñaban las bacterias cuyos niveles estaban alterados era beneficioso o perjudicial, según ha declarado López-Otín.

El trasplante fecal mejoró los parámetros metabólicos y alargó la vida

Los autores del trabajo establecieron dos tratamientos para los ratones con progeria: un trasplante fecal con materia procedente de los animales sanos y una terapia con la bacteria probiótica Akkermansia muciniphila. Clea Bárcena, la primera firmante del estudio, ha explicado que reemplazar la microbiota de los ratones enfermos con la de los sanos mejoró algunos parámetros metabólicos y alargó su esperanza de vida. Por el contrario, cuando los roedores sanos recibieron la microbiota de los que padecían progeria experimentaron alteraciones metabólicas como un incremento de peso y de los niveles de glucosa en la sangre.

Los resultados de la investigación muestran que el trasplante de microbiota podría convertirse en una terapia eficaz para revertir el desequilibrio intestinal y tratar con éxito trastornos asociados al envejecimiento. Hasta ahora se ha empleado para combatir infecciones recurrentes provocadas por la bacteria Clostridium difficile, pero existen numerosos ensayos clínicos para evaluar su capacidad de curar otros problemas de salud, desde la enfermedad de Crohn al síndrome de intestino irritable.

El siguiente objetivo del equipo de investigadores es identificar los mecanismos moleculares que intervienen en los efectos beneficiosos o dañinos provocados por los microorganismos identificados, e intentar desarrollar estrategias terapéuticas para luchar contra el envejecimiento en general y la progeria en particular, que se basen en combinaciones de probióticos o en componentes moleculares derivados de estos microorganismos.

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