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Las madres que crían a sus hijos solas tienen peor salud

Las mujeres que crían a sus hijos en solitario tienen peor salud general que las que lo hacen en pareja, algo que se agrava especialmente en las que viven esta situación solas por ser viudas, o tras una separación sentimental.
Escrito por: Natalia Castejón

26/08/2019

Niña consolando a su madre soltera

Las mujeres que deben ocuparse de la crianza de sus hijos solas muestran una peor salud general que las que cuentan con el apoyo de su pareja para ello, un problema que se ve agravado en los casos en los que el motivo de esta soledad es el divorcio o la viudez, según ha comprobado un equipo de investigadoras del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP).

Otros estudios anteriores ya habían hecho referencia al deterioro de la salud en las madres solteras, pero la nueva investigación, publicada en Journal of Epidemiology and Community Health, se centró en los procesos y contextos que hacen que existan estas diferencias, especialmente en lo socioeconómico, la clase social, el contexto político, las relaciones sociales y familiares, el mercado laboral y los modelos existentes de apoyo a la maternidad.

El contexto social y político, el mercado laboral, y las relaciones sociales y familiares de las madres solteras pueden influir directamente en su salud

Tras analizar las causas de esa pérdida de salud en las madres solteras, los resultados indicaron que las que disfrutaban de una posición socioeconómica y una clase social más elevada tenían más posibilidades de cubrir sus necesidades y las de sus hijos, por lo que tenían menos probabilidades de que las responsabilidades asociadas a la maternidad influyesen negativamente en su salud.

Las madres solteras tienen una mayor tasa de desempleo

Los problemas relacionados con las condiciones de la vivienda, la falta de empleo y la ausencia de apoyos sociales podrían provocar una mayor predisposición de estas mujeres a padecer trastornos de salud, y Carme Borrell y el resto de las  investigadoras insisten en que las madres solteras tienen un mayor riesgo de pobreza y se encuentran en situación de desempleo con más frecuencia, lo que podría explicar parte de esta diferencia en materia de salud con las que viven en pareja.

Por todo ello, las autoras hacen hincapié en la necesidad de que se creen unas políticas de bienestar generosas que consigan, según dicen, amortiguar la brecha de género y fomentar los deseos de tener hijos en las mujeres. También es importante que se garanticen sus derechos laborales durante el embarazo, pues se suele asociar la maternidad con una pérdida de perspectivas en el mercado laboral.

Las ayudas públicas destinadas a las madres solteras no siempre son suficientes, por lo que las investigadoras creen que se debe mejorar la gestión en este aspecto, teniendo como referencia Suecia, un país en el que las mujeres que crían a sus hijos en solitario disponen de ayudas que mejoran sus condiciones de vida y, por tanto, su salud.

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