PUBLICIDAD

Provocar el parto en la semana 39 puede evitar cesáreas y riesgos

Inducir el parto en la semana 39, una semana antes de la fecha prevista, a mujeres sanas y primerizas podría reducir el número de cesáreas y de complicaciones como presión arterial alta o infecciones tras el nacimiento.
Escrito por: Natalia Castejón

09/08/2018

Mujer que acaba de tener un bebé

Cada vez son más los niños que nacen por cesáreas y los expertos alertan de que muchas de estas no son necesarias. Para reducir el número de este tipo de intervenciones, un grupo de investigadores analizó el efecto de inducir el parto una semana antes de la fecha estimada de nacimiento, es decir en la semana 39 de gestación.

La investigación, publicada en The New England Journal of Medicine, ha contado con la participación de 6.100 madres sanas que no habían tenido ningún hijo anteriormente, y que pertenecían a 41 hospitales de la Red de Unidades de Medicina Materno-Fetal de Estados Unidos. La muestra se dividió al azar en dos grupos iguales: uno que fue sometido a una inducción del parto en la semana 39, y otro en el que se esperó a que surgiera de forma natural.

Al inducir el parto se redujeron los riesgos de problemas de presión arterial, infecciones, y otras complicaciones en el alumbramiento que pueden dañar al bebé

Menos problemas relacionados con la presión arterial

Los resultados fueron significativos, según explican los autores, ya que de las mujeres a las que se les provocó el parto, solo un 18,6% requirieron cesárea, mientras que este dato aumentaba al 22,2% en las que siguieron el proceso natural. Además, aquellas que fueron inducidas también presentaron menos problemas relacionados con la presión arterial, tan solo el 9,1% frente al 14,1% del otro grupo de mujeres, y menos infecciones tras el nacimiento, 1,6% y 2,1%, respectivamente.

George Macones, autor principal del estudio, también encontró diferencias en cuanto a las complicaciones durante el parto en ambos grupos, que afectaban a la salud de los bebés. En concreto, el 4,3% de las madres que tuvieron a sus hijos de manera provocada presentaron complicaciones que dañaban la salud de su descendencia, en comparación con el 5,4% de las que habían comenzado su alumbramiento de manera natural.

Los autores subrayan que, además de estos resultados satisfactorios para el grupo de parto inducido, también hay que tener en cuenta que adelantando el momento del nacimiento se eliminan los riesgos de complicaciones durante la cesárea, y se reducen los tiempos de recuperación posparto.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD