Asocian AstraZeneca con coágulos en arterias que pueden causar ictus

Un estudio describe por primera vez el caso de tres adultos jóvenes (dos mujeres y un hombre) que tras ser vacunados con AstraZeneca han desarrollado coágulos en grandes arterias del cerebro que son causa de ictus isquémico.
Escrito por: Eva Salabert

27/05/2021

Casos de ictus isquémico tras AstraZeneca

Vaxzeria, la vacuna de AstraZeneca se ha relacionado con coágulos en las venas del cerebro que pueden originar un problema de salud poco frecuente conocido como trombosis de senos venosos cerebrales, motivo por el cual algunos países, entre ellos España, suspendieron temporalmente la vacunación con el fármaco.

Ahora un nuevo estudio ha identificado por primera vez tres casos de trombosis arterial –en las arterias cerebrales– en dos mujeres de 35 y 37 años y un varón de 40 años, tras la administración de esta vacuna. Los coágulos en las arterias se conocen como trombosis arterial y constituyen la principal causa de accidentes cerebrovasculares (ACV) o ictus isquémico.

Es imprescindible que “los pacientes jóvenes que presenten un ictus isquémico después de recibir la vacuna sean evaluados urgentemente con pruebas de laboratorio”

La investigación se ha publicado en Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry y ha sido realizada por científicos del University College (UCL) de Londres (Reino Unido), dirigidos por David Werring, del Centro de Investigación de Accidentes Cerebrovasculares del Instituto de Neurología Queen Square de la UCL, que comprobaron que el accidente cerebrovascular que sufrieron estas personas estaba asociado con el bloqueo de grandes arterias, tanto la carótida como la cerebral media. Observaron también que tenían recuentos de plaquetas muy bajos, anticuerpos anti-PF4 confirmados y niveles elevados de dímero D.

Obstrucciones en arterias cerebrales tras recibir la vacuna

Seis días después de vacunarse la primera paciente, una mujer de 35 años, sufrió un dolor de cabeza intermitente en el lado derecho y alrededor de los ojos, y al cabo de cinco días experimentó somnolencia y debilidad en la cara, el brazo y la pierna izquierdos. Se le diagnosticó una obstrucción de la arteria cerebral media derecha con infarto cerebral, y coágulos de sangre en la trombosis de la vena porta derecha, pero falleció a pesar del tratamiento con cirugía para disminuir la presión craneal y anticoagulación.

Los síntomas de la segunda paciente, una mujer de 37 años, comenzaron 12 días después de la vacunación y consistieron en dolor de cabeza, debilidad en el brazo izquierdo, confusión y pérdida de visión en el lado izquierdo. Las imágenes de su cerebro mostraron obstrucciones en varios vasos, incluyendo las dos arterias carótidas –que son las principales fuentes que suministran sangre a los hemisferios del cerebro–, las arterias que irrigan el corazón y los pulmones y el seno transverso izquierdo (uno de los senos venosos cerebrales). La paciente mejoró gracias al tratamiento con plasmaféresis y corticosteroides intravenosos.

El tercer paciente era un varón de unos 40 años que a las tres semanas de vacunarse tuvo problemas para hablar y comprender el lenguaje (disfasia). En las imágenes se observó un coágulo en la arteria cerebral media izquierda, pero no se hallaron coágulos en los senos venosos cerebrales. Se le administró una transfusión de plaquetas y plasma y el medicamento anticoagulante fondaparinux, y se mantiene estable.

Efectos secundarios menos frecuentes que las complicaciones del COVID

Werring ha afirmado que “los datos sugieren que, además de la trombocitopenia trombótica inmunitaria inducida por la vacuna, ésta también puede provocar trombos que bloquean las arterias que irrigan el cerebro, provocando así un ACV isquémico o ictus”.

“Estos efectos secundarios se siguen considerando raros y mucho menos frecuentes que la trombosis venosa cerebral y el ictus isquémico asociados a la propia infección por covid-19”

Los autores del trabajo han advertido que es imprescindible que “los pacientes jóvenes que presenten un ictus isquémico después de recibir la vacuna sean evaluados urgentemente con pruebas de laboratorio, entre las que se deben incluir recuento de plaquetas, dímero D, fibrinógeno y anticuerpos anti-PF4, y ser abordados por un equipo multidisciplinar de hematólogos, neurólogos, neurocirujanos, especialistas en ictus, y neurorradiólogos, para aplicar inmediatamente tratamientos como inmunoglobulina intravenosa, metilprednisolona, plasmaféresis y anticoagulantes no heparínicos, por ejemplo fondaparinux, argatroban o anticoagulantes orales directos”.

En la misma publicación Hugh Markus, del Departamento de Neurociencias Clínicas de la Universidad de Cambridge destaca que los hallazgos del estudio muestran que “la coagulopatía inmunomediada también puede causar trombosis arteriales, incluido el ictus isquémico, aunque la trombosis venosa y, especialmente la trombosis del seno venoso cerebral, parecen más frecuentes”.

Este experto también ha puntualizado que aunque es necesario estar alerta para detectar cuanto antes la posible aparición de trombos tras la administración de la vacuna, “estos efectos secundarios se siguen considerando raros y mucho menos frecuentes que la trombosis venosa cerebral y el ictus isquémico asociados a la propia infección por COVID-19”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD