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Analizar los movimientos oculares ayudaría a diagnosticar el autismo

Los movimientos oculares rápidos están alterados en algunos pacientes con autismo, lo que podría indicar un déficit en la zona del cerebro responsable de esta función, y ayudar a diagnosticar precozmente este trastorno.
Niño con autismo

Los expertos aseguran que las personas con autismo podrían tener los controles sensoriales motores alterados.

11 de Agosto de 2017

Una nueva prueba podría ayudar a diagnosticar los trastornos del espectro autista (TEA) en determinados pacientes. El test, que se ha probado en una investigación publicada en European Journal of Neuroscience, mide los movimientos oculares rápidos, y puede identificar déficits en una zona del cerebro –el cerebelo– que desempeña un papel clave en las habilidades motoras y en el desarrollo emocional y social de los individuos.

Los movimientos oculares rápidos –que se conocen como movimientos sacádicos– y que hacemos con los ojos al dirigir nuestra atención bruscamente de un objeto a otro, son fundamentales para el control motor, así como para procesar la información y comprender e interactuar con nuestro entorno. En las personas sanas son regulados por el cerebro, pero en los pacientes con autismo se produce una descoordinación.

Alteración del cerebelo en las personas con autismo

Para realizar el estudio se pidió a los pacientes con TEA que ubicaran un objetivo visual que aparecía en sitios diferentes de una pantalla. Los investigadores comprobaron así que estas personas perdían el objetivo, y que esto podría indicar que los controles sensoriales motores de su cerebelo, que intervienen en los movimientos oculares, se encuentran alterados.

Los movimientos oculares rápidos son fundamentales para el control motor, así como para procesar la información e interactuar con el entorno

Como ha explicado Efward Freedman, profesor asociado del Departamento de Neurociencias del Centro Médico del Monte (Universidad de Rochester-URMC), y coautor del trabajo, los resultados de la investigación sugieren que evaluar la capacidad de las personas para coordinar su movimientos sacádicos es una forma de determinar si esta función del cerebelo está alterada en el caso de los pacientes con TEA. Y añade que si estos déficits se confirman en un subgrupo de niños con autismo, se incrementarían las probabilidades de que el análisis de estos movimientos oculares sirviera como un método eficaz para detectar precozmente este trastorno.

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