Los pacientes con trasplantes de hígado tienen más riesgo de COVID-19

Las personas que han sido sometidas a un trasplante hepático y están en tratamiento inmunosupresor tienen el doble de riesgo de contraer COVID-19, aunque desarrollan la enfermedad de forma menos grave, según un estudio.
Escrito por: Natalia Castejón

07/08/2020

Riesgo de COVID-19 en trasplantes de hígado

Tal y como afirma un estudio recientemente publicado en el Journal of Hepatology, haber sido sometido a un trasplante del hígado y estar bajo un tratamiento inmunosupresor podría aumentar hasta el doble el riesgo de contraer COVID-19, poniéndolo en comparación con la población general del mismo sexo y edad.

La investigación ha sido realizada en 22 centros de trasplante de España, integrados en la Sociedad Española de Trasplante Hepático (SETH), y además han participado ocho grupos del CIBER de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD). Para llegar a las conclusiones planteadas se analizaron 111 personas trasplantadas del hígado y que se habían infectado con SARS-CoV-2 entre el 28 de febrero y el 7 de abril de 2020, y se pusieron en relación con la población que habían contraído la enfermedad en el mismo periodo, teniendo en cuenta fuentes de datos procedentes del Registro Español de Trasplante Hepático (RETH), del Ministerio de Sanidad y del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Los pacientes trasplantados del hígado y con tratamiento inmunodepresor tenían una tasa de mortalidad por COVID-19 de un 18%, algo inferior a la de la población general

Los resultados indicaron que de los 111 pacientes, 96 pacientes requirieron ingreso hospitalario, 22 ventilación mecánica, 12 tuvieron que ser internados en la UCI y 35 cumplieron con los criterios establecidos para considerar su caso como grave. Los investigadores advierten que esto supondría el doble de riesgo de los pacientes con trasplante de hígado y en tratamiento inmunosupresor que el resto de la población.

Efecto protector del tratamiento frente a la ‘tormenta de citoquinas’

Sin embargo, Manuel Rodríguez-Perálvarez, uno de los autores, ha expuesto que a pesar de este doble de riesgo, encontraron que la tasa de mortalidad fue de un 18%, lo que supone una tasa inferior al resto de personas no intervenidas ni en este tipo de tratamiento, a pesar de presentar más comorbilidades.

Los investigadores creen que esto se debe a que es posible que el tratamiento inmunosupresor actúe como protector frente al desarrollo de las for más graves de COVID-19, un proceso que podría deberse a la atenuación de la denominada ‘tormenta de citoquinas’. Se analizaron los efectos de cada fármaco inmunosupresor y se encontró que el mofetil micofenolato es capaz de aumentar la gravedad del coronavirus y su retirada de manera precoz podría revertir el efecto.

“Por el contrario, tacrolimus, el inmunosupresor más usado en trasplante hepático, se relacionó con una tendencia a menor gravedad, lo que se podría justificar por su actividad antiviral in vitro frente a diferentes tipos de coronavirus demostrada en diferentes estudios”, ha subrayado Manuel Rodríguez-Perálvarez. Aun así, recomiendan que estos pacientes extremen las medidas de seguridad, manteniendo la distancia interpersonal, un buen lavado de manos y el uso de mascarilla.

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