Un desequilibrio en el hígado puede aumentar los problemas metabólicos

La acumulación de electrones en las células hepáticas puede aumentar el riesgo de enfermedades, como hígado graso o diabetes, según un estudio en ratones, que muestra que una enzima puede ayudar a prevenirlas.
Escrito por: Eva Salabert

29/05/2020

El desequilibrio en el hígado puede aumentar los problemas metabólicos

Un desequilibrio en los electrones de las células del hígado podría estar relacionado con la aparición de numerosos problemas metabólicos que aumentan el riesgo de sufrir diversas patologías como enfermedades cardiovasculares o esteatosis hepática (hígado graso), según muestran los resultados de un nuevo estudio realizado por investigadores del  Massachusetts General Hospital, que se ha publicado en Nature.

Los hallazgos de estos científicos podrían ayudar a explicar un fenómeno conocido como estrés reductivo y cómo la genética y los factores medioambientales como la dieta influyen sobre este factor de riesgo. El estrés reductivo aparece cuando las células generan un exceso de electrones, que desempeñan un papel clave en la producción de energía.

Tratar el estrés reductivo con LbNOX también reducía los niveles de triglicéridos y mejoraba la resistencia a la insulina

Vamsi Mootha, el autor principal del estudio ha explicado que los alimentos que ingerimos tienden a ser muy ricos en electrones, pero si se produce un desequilibrio entre el aporte y la demanda de dichos electrones –especialmente un exceso de los mismos– la persona puede experimentar estrés reductivo.

Una dieta rica en grasas y el consumo de alcohol pueden provocar estrés reductivo en las células del hígado. Aunque el estrés reductivo se había relacionado con ciertas enfermedades raras de origen genético que se conocen como enfermedades mitocondriales, no se había estudiado su papel en trastornos más comunes.

Una potencial terapia contra enfermedades metabólicas

Russell Goodman, otro de los autores del trabajo, había supervisado a un equipo que administró una enzima manipulada genéticamente denominada LbNOX en el hígado de un grupo de ratones a los que se había suministrado alcohol. Goodman ha explicado que el alcohol genera un montón de electrones, que a su vez provocan un gran estrés reductivo, pero que LbNOX actuó como agente preventivo evitando que los ratones desarrollaran estrés reductivo, por lo que sus hallazgos demuestran que es posible utilizar esta herramienta genética para controlar el estrés reductivo en el hígado.

El equipo de científicos identificó un metabolito en la sangre denominado alfa hidroxibutirato cuyos niveles aumentan cuando los electrones se acumulan en las células hepáticas. Esto sorprendió a los investigadores porque los niveles de alfa hidroxibutirato se asocian con la resistencia a la insulina, un factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 y obesidad.

Análisis genéticos previos habían asociado los niveles de alfa hidroxibutirato en los humanos a una variante en un gen denominado GCKR, presente en alrededor del 50% de las personas, y que parece influir sobre el riesgo de tener mala salud o desarrollar numerosas patologías como enfermedad por hígado graso o hipertrigliceridemia (niveles elevados de triglicéridos en la sangre). Mostraron que la mutación GCKR en las células hepáticas de los ratones se asociaron con altos niveles de  alfa hidroxibutirato, vinculándolo al estrés reductivo.

Los autores del estudio observaron, además, que tratar el estrés reductivo con LbNOX también reducía los niveles de triglicéridos –que constituyen un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular–, y mejoraban los parámetros metabólicos, incluyendo la resistencia a la insulina. Por ello, Mootha opina que LbNOX podría servir algún día para desarrollar tratamientos para enfermedades debidas a alteraciones metabólicas.

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