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Recuperar la movilidad tras un ictus, más rápido con un nuevo fármaco

Un estudio demuestra que un fármaco experimental –T-817– mejora la plasticidad cerebral, agilizando la recuperación de la movilidad, cuando se administra durante el tratamiento de rehabilitación tras un ictus.
Escrito por: Eva Salabert

10/04/2018

Persona tras un ictus intentando recuperar la movilidad

Todavía es necesario confirmar si este fármaco es tan eficaz en las personas como en los animales tras un ictus.

Administrar el medicamento experimental T-817 durante la rehabilitación tras un ictus acelera la recuperación de las funciones motoras, según revelan los resultados de un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de la Ciudad de Yokohama (Japón) realizado con modelos animales (ratones y monos), y que se ha publicado en Science.

El objetivo del trabajo era determinar si este fármaco, que se une específicamente a la proteína mediadora de respuesta a colapsina 2 (CRMP2), podría mejorar la plasticidad cerebral y facilitar así la recuperación de la movilidad después de sufrir un accidente cerebrovascular. La CRMP2 es una proteína presente en el sistema nervioso a la que diferentes estudios han atribuido una importante función en la plasticidad cerebral y el aprendizaje.

Los animales que recibieron el fármaco en combinación con la terapia de rehabilitación recuperaron antes las funciones motoras

Para comprobar la eficacia del T-817, los investigadores entrenaron a los ratones para que fueran capaces de completar una tarea, cuya recompensa era acceder a la comida, y una vez que aprendieron esto les provocaron un ictus, de forma que tuvieran que seguir dando los mismos pasos para conseguir el alimento a pesar de que sus funciones motoras estaban ahora disminuidas.

El T-817 agilizó la recuperación de la movilidad en ratones y monos

Se dividió a estos animales en dos grupos; uno de los grupos fue sometido a un tratamiento de rehabilitación, y se les administraron diferentes dosis de T-817, o placebo, y se observó que a los que recibieron la rehabilitación y el fármaco les resultaba mucho más fácil realizar la tarea asignada. La medicación por sí sola no logró beneficios, por lo que es necesario administrarla junto a la rehabilitación.

Los investigadores repitieron el experimento con monos, que aprendieron a alcanzar y asir un objeto. Tras sufrir el accidente cerebrovascular, también se les sometió al tratamiento de rehabilitación combinado con T-817 o placebo, y nuevamente se comprobó que aquellos a los que se administró el fármaco junto a la terapia recuperaron sus funciones motoras con mayor rapidez que los que recibieron el placebo.

Aunque la seguridad de este medicamento en los seres humanos ya ha sido probada en otro ensayo clínico anterior, todavía es necesario confirmar si en las personas resulta tan efectivo como en los animales para mejorar la recuperación de la movilidad tras un ictus.

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