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El IMIB probará si el defibrotide reduce la mortalidad del COVID-19

El primer ensayo clínico para comprobar si el fármaco defibrotide es eficaz para tratar la principal complicación pulmonar de pacientes con COVID-19 y reducir hasta un 25% su mortalidad será coordinado en Murcia por el IMIB.
Escrito por: Eva Salabert

08/04/2020

Tratamiento para el coronavirus

Defibrotide (DEF) es un fármaco que actualmente se emplea para tratar un grave problema de salud que afecta a algunos pacientes que han sido sometidos a un trasplante de médula ósea; en concreto, la obstrucción de los venas sinusoidales hepáticas. Ahora va a ser probado en España en el primer ensayo clínico a nivel mundial para evaluar su capacidad como tratamiento del COVID-19, con el fin de reducir el distrés respiratorio, la principal complicación pulmonar causada por el coronavirus y responsable de que muchos pacientes acaben en la UCI. El estudio será coordinado por el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB).

El proyecto para determinar si este medicamento es capaz de disminuir la tasa de mortalidad por coronavirus fue presentado hace dos semanas por el Grupo de Trasplante Hematopoyético y Terapia Celular del IMIB, dirigido por el Dr. José María Moraleda, a la convocatoria urgente del Fondo COVID-19, lanzada por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) para la lucha científica y tecnológica contra la pandemia por SARS-CoV-2, y ha sido elegido entre más de mil propuestas.

Evitar la inflamación masiva y el síndrome de distrés respiratorio

El Dr. Moraleda, que también dirige el servicio de Hematología y Terapia Celular del HCUVA y es catedrático de Hematología de la Universidad de Murcia (UMU), ha explicado que sabían que el defibrotide tiene un potente efecto antiinflamatorio y antitrombótico que resulta clave para abordar  la enfermedad veno-oclusiva hepática, gracias a la protección del endotelio.

Y se les ocurrió que también podría resultar eficaz para tratar la enfermedad por coronavirus porque el endotelio –que está formado por células que recubren el interior de las venas y arterias– abre o cierra el paso de las células inflamatorias desde la sangre a los tejidos, por lo que protegiendo el endotelio se puede evitar que las células inflamatorias del sistema inmunitario innato y adaptativo alcancen el pulmón y desencadenen la tormenta de citoquinas que provocan la inflamación masiva y el síndrome de distrés respiratorio que caracterizan al COVID-19, así como las microtrombosis que provocan el fallo multiorgánico y el fallecimiento de los enfermos.

Los investigadores creen que el defibrotide constituiría una terapia eficaz y segura contra la infección por coronavirus y sería capaz de reducir la tasa de mortalidad en un 25%

Este especialista y su equipo creen que el defibrotide constituiría una terapia eficaz y segura contra la infección por coronavirus que sería capaz de reducir la tasa de mortalidad en un 25% al conseguir que los pacientes que se encuentran en fases intermedios del COVID-19 no sufran un empeoramiento ni necesiten, por lo tanto, ser intubados. En el caso de los que ya están intubados, el tratamiento con este fármaco les ayudaría a mejorar de forma que fuese posible retirarles la asistencia respiratoria mecánica.

Para llevar a cabo el ensayo clínicos aleatorizado se seleccionará a 120 pacientes cuya infección revista mayor o menor gravedad (intubados y no intubados), en una proporción de 2:1, lo que significa que mientras a 80 de ellos se les administrará la terapia experimental con defibrotide, los 40 restantes recibirán un placebo porque actuarán como grupo de control. Aunque todos ellos podrán seguir recibiendo los tratamientos que se emplean ahora para intentar combatir el COVID-19, como antivirales, hidroxicloroquina o tocilizumab, porque el defibrotide no presenta interacciones con ninguno de ellos.

Tres meses para los primeros resultados del ensayo clínico

La compañía que fabrica defibrotide, Jazz Pharmaceuticals, ha informado al equipo del IMIB que donará la cantidad de medicamentos necesaria para realizar el estudio, un hecho que ha sido elogiado por el Dr. Moraleda porque se trata de un producto muy caro y supone un presupuesto de 6,5 millones de euros.

Los participante en el ensayo podrán seguir recibiendo los tratamientos actuales contra el COVID-19, como antivirales, hidroxicloroquina o tocilizumab

El Dr. Moraleda, que ha destacado que ensayo tiene un carácter multidisciplinar, ha asegurado que esperan que los primeros resultados del mismo estén disponibles en alrededor de tres meses y que el trabajo se iniciará de inmediato para responder a la urgente necesidad de disponer de nuevos medicamentos eficaces contra la infección por SARS-CoV-2. Además, añade, se llevará a cabo estudios biológicos al mismo tiempo con el objetivo de conocer más a fondo la enfermedad y los efectos del tratamiento.

El ISCIII ha concedido 115.000 € a la propuesta del Dr. Moraleda, que contará con la colaboración de un equipo multidisciplinar de clínicos e investigadores del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (HCUVA), de Murcia, por considerar que “resulta adecuada a la situación de emergencia, permitiendo una implementación y puesta en marcha inmediata en el Sistema Nacional de Salud, con resultados concretos, tempranos y oportunos a la situación actual”. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios emitió previamente su aprobación a este ensayo clínico porque considera que reúne todos los requisitos de seguridad e idoneidad.

También han contactado con prestigiosos científicos que trabajan en instituciones internacionales para poder ampliar el ensayo clínico a otros países a corto plazo. Esta colaboración internacional ya se encuentra en trámites con el profesor Paul G. Richardson, profesor de Harvard Medical School y del DanaFarber Cancer Institute (Boston, Estados Unidos), y el profesor Carmelo Carlo Stella, del Cancer Center Humanitas Research Hospital de Milán, en Italia.

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