Identifican una nueva causa de coágulos sanguíneos por COVID-19

Un anticuerpo autoinmune en el torrente sanguíneo podría ser el responsable de que algunos pacientes con COVID-19 grave sufran coágulos en la sangre que pueden reducir el flujo sanguíneo en los pulmones o provocar un ictus.
Escrito por: Eva Salabert

03/11/2020

Coágulos por COVID-19: posibles causas

La formación de coágulos de sangre –que puede llegar a provocar un accidente cerebrovascular– es una de las complicaciones asociadas a la infección por coronavirus. En los pacientes con COVID-19 los coágulos microscópicos pueden reducir el flujo sanguíneo en los pulmones, lo que dificulta la oxigenación de la sangre.

Ahora, una nueva investigación que se ha publicado en Science Translational Medicine ha encontrado una posible explicación a la aparición de los coágulos en hasta la mitad de los pacientes con COVID-19 grave. El origen del problema sería un anticuerpo autoinmune presente en el torrente sanguíneo, que ataca las células y desencadena la formación de coágulos en arterias, venas y vasos microscópicos.

Estos anticuerpos que originan coágulos suelen afectar a pacientes con el síndrome antifosfolípido de enfermedad autoinmune, por lo que el vínculo entre dichos anticuerpos y la infección por SARS-CoV-2 ha sido una sorpresa, ha señalado el Dr. Yogen Kanthi, profesor asistente en el Centro Cardiovascular Frankel de Medicina de Michigan e investigador Lasker en el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de los Institutos Nacionales de Salud, y coautor del trabajo.

Coagulación de la sangre e inflamación asociadas al COVID-19

Según Kanthi, se sigue observando un ciclo continuado de inflamación y coagulación en el organismo de los pacientes con COVID-19, y los autoanticuerpos podrían ser los resposables de este ciclo de coagulación e inflamación que empeora aún más el estado de los enfermos que se encontraban graves.

Los pacientes con los niveles más altos de autoanticuerpos tuvieron una peor función respiratoria, y los anticuerpos causaron inflamación incluso en células sanas

Jason Knight, reumatólogo de Michigan Medicine, y también coautor del trabajo, que está especializado en enfermedades causadas por autoanticuerpos, ha explicado que comprobaron que la mitad de los pacientes ingresados en el hospital por COVID-19 dieron positivo para al menos uno de los autoanticuerpos. Los investigadores identificaron una combinación de niveles altos de anticuerpos peligrosos y neutrófilos súper activados –que son glóbulos blancos destructivos y explosivos– en alrededor de la mitad de los pacientes que se encontraban muy graves.

Decidieron estudiar entonces los neutrófilos explosivos y los anticuerpos COVID-19 juntos en modelos de ratón para comprobar si esta era la peligrosa combinación que originaba los coágulos, y encontraron que los anticuerpos de los individuos con la enfermedad generaron una gran cantidad de coagulación en los ratones que, según Kanthi, fue una de las perores conagulaciones que habían visto. El investigador añade que han descubierto un nuevo mecanismo por el que los pacientes con COVID-19 pueden desarrollar coágulos de sangre.

Combatir los coágulos de sangre asociados al COVID-19

Yu (Ray) Zuo, profesor asistente de medicina interna y reumatólogo en Michigan Medicine y primer autor del estudio, ha declarado que a los individuos con los niveles más altos de autoanticuerpos tuvieron una peor función respiratoria, y los anticuerpos causaron inflamación incluso en células sanas, aunque aún desconocen cuáles so los factores desencadenantes de estos anticuerpos, por lo que se debería investigar para identificarlos.

El nuevo objetivo de los investigadores es averiguar si el pronóstico de los pacienes graves con elevados niveles de estos anticuerpos mejoraría en el caso de que se bloquearan o eliminaran dichos anticuerpos porque, de ser así, se podría emplear un tratamiento invasivo y agresivo como la plasmaféresis, que se suele utilizar para tratar enfermedades autoinmunes graves, y que consiste en drenar sangre a través de una vía intravenosa, filtrarla, y reemplazarla con plasma fresco que no contiene los anticuerpos asociados con los coágulos sanguíneos.

Además, los autores del estudio actualmente están llevando a cabo un ensayo clínico aleatorizado denominado DICER, para probar dipiridamol –un conocido agente anticoagulante– en pacientes con COVID-19 y comprobar si resulta más eficaz que un placebo para reducir los coágulos sanguíneos excesivos, ya que se trata de un fármaco seguro y económico, que fue aprobado por la FDA hace 20 años.

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