La vacuna anti-COVID-19 patentada por China aún está en pruebas

La vacuna china contra el COVID-19 debe confirmar aún su seguridad y eficacia en un ensayo en fase 3, aunque la patente señala que puede producir una potente respuesta inmune en poco tiempo y el Gobierno chino desea acelerar su uso.
Científico chino con una vacuna anti-covid-19

18/08/2020

Rusia anunció la semana pasada que había registrado la primera vacuna para prevenir la infección por coronavirus, aunque no había sido sometida a los trámites de precalificación y revisión previstos para este tipo de medicamentos, y ahora la Oficina Estatal de Propiedad Intelectual (SIPO, por sus siglas en inglés) de China también ha aprobado la patente de una candidata a vacuna anti-COVID-19, que fue la primera con la que se realizaron ensayos clínicos con humanos en el mundo.

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Aunque en la patente de la SIPO se indica que esta vacuna ha mostrado una "buena respuesta inmunológica en ratones y roedores, y puede inducir al cuerpo a producir una fuerte respuesta inmune celular y humoral en poco tiempo", según recoge el periódico cantonés Southern Metropolis, lo cierto es que el hecho de que se haya patentado no significa que se hayan comprobado su seguridad y eficacia al cien por cien, ni que se convierta en el fármaco elegido para combatir la pandemia.

La patente indica que esta vacuna "puede inducir al cuerpo a producir una fuerte respuesta inmune celular y humoral en poco tiempo"

La vacuna ha sido desarrollada por la farmacéutica local Cansino Biologics en colaboración con la Academia de Ciencias Militares, y se denomina Ad5-nCoV. En la actualidad se está probando en el Ejército del país asiático y durante este mes se iniciará la tercera y última ronde de ensayos, que está previsto que se lleve a cabo con decenas de miles de personas para confirmar si es efectiva.

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Dudas sobre la seguridad y efectividad de la vacuna china

Las autoridades chinas están convencidas de la eficacia y seguridad del fármaco y por eso desean acelerar todo el proceso para que pueda estar disponible antes de que finalice el año, ya que los resultados de la fase 3 del ensayo podrían tardar meses en conocerse. Para que sea aprobada por el Centro Nacional de Evaluación de Medicamentos, y se pueda emplear en China, es necesario que la vacuna demuestre, al menos en teoría, una eficacia del 50% y que la inmunidad que confiere permanece durante seis meses.

La vacuna china usa como vector al adenovirus tipo 5, que circula con mucha frecuencia entre la población y provoca catarros, lo que compromete la eficacia del fármaco

La patente también asegura que esta vacuna "puede ser producida en masa en un corto periodo de tiempo", y que es "rápida y fácil de preparar". Pero lo cierto es que los propios creadores del medicamento han advertido que ninguna de las personas que participó en las pruebas del ensayo en fase dos estuvo expuesto al virus tras la vacunación, por lo que no es posible determinar todavía si el candidato a vacuna protege eficazmente contra el SARS-CoV-2. En dicha segunda fase de pruebas de la vacuna, que se sirve de un virus debilitado del resfriado común –Adenovirus tipo 5, Ad5-nCoV– para suministrar material genético, participaron 508 personas.

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Precisamente el haber empleado como vector al adenovirus tipo 5, que circula con mucha frecuencia entre la población y provoca catarros es uno de los principales inconvenientes de esta vacuna porque como ha explicado Isabel Sola, directora del Laboratorio de Coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC y que lidera otro de los grupos que  buscan una vacuna contra el COVID-19 en España, "casi la mitad de las personas estudiadas ya tenían anticuerpos frente a este tipo de virus, lo que compromete la eficacia de la vacuna.

Actualizado: 2 de diciembre de 2021

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