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Detectan los cambios en la retina que ayudarían a diagnosticar alzhéimer

Una serie de alteraciones identificadas por primera vez en la retina de pacientes con alzhéimer leve confirman que esta zona del ojo podría ser un biomarcador clave para diagnosticar precozmente este tipo de demencia.
Escrito por: Eva Salabert

11/09/2019

Retina del ojo de una persona con alzhéimer

Científicos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han detectado una serie de cambios en la retina de pacientes con alzhéimer en fase temprana que convierten a esta zona del ojo en un importante biomarcador para lograr el diagnóstico precoz de esta enfermedad neurodegenerativa.

Los investigadores han identificado alteraciones en la forma y el tamaño –en el espesor, el adelgazamiento o la inflamación– de algunas capas de la retina que se suelen presentar en las mismas localizaciones en las personas que ya han sido diagnosticadas de alzhéimer.

En el estudio, que se ha publicado en Scientific Reports, también han comprobado que las capas de la retina de algunos de estos pacientes se encuentran neurodegeneradas, mientras que otras muestran neuroinflamación, que es una fase previa que podría indicar la aparición de la enfermedad antes que otras pruebas.

Las capas de la retina de algunos pacientes de alzhéimer muestran neuroinflamación, lo que podría indicar la presencia de la enfermedad antes de que se realizaran otras pruebas

Luis Jáñez, investigador del Instituto de Tecnología del Conocimiento de la UCM, y principal autor del trabajo, ha explicado que han descubierto que en las primeras fases de la enfermedad predomina el adelgazamiento en todas las capas neuronales sobre el engrosamiento, tanto en el porcentaje de la superficie que ha experimentado el adelgazamiento, como en el volumen de neuronas que se han perdido en la misma.

Los primeros cambios se aprecian en la zona macular

En la zona macular de la retina –que es la más sensible y la que se encarga de la visión más fina y de percibir el color– es donde se manifiestan los primeros cambios, según han podido observar los investigadores, que utilizaron nuevas herramientas desarrolladas por ellos para analizar a 19 pacientes con alzhéimer muy leve y sin patologías que afectaran a la retina, y a otras 24 personas sanas, con edades y características similares, que actuaron como grupo de control.

En primer lugar obtuvieron la imagen tridimensional de una región cuadrada de la retina (de 6x6 milímetros) de todos estos individuos mediante una técnica rápida, no invasiva y de bajo coste denominada tomografía de coherencia óptica (OCT), y después emplearon los programas informáticos diseñados para el estudio para medir el espesor de cada capa de la retina en 262144 puntos sobre una rejilla regular de 512 columnas y otras tantas filas.

Esto les permitió averiguar el tamaño, la forma y la ubicación exacta de las zonas afectadas por la patología en cada capa de la retina. Finalmente, los investigadores crearon programas informáticos que tenían la capacidad de realizar operaciones aritméticas que les permitieron comparar los cambios en el espesor de las diferentes capas.

Según estos expertos, los resultados de la investigación suponen un importante avance en el diagnóstico y seguimiento de este tipo de demencia, y determinan que la retina constituye un buen marcador para detectar la enfermedad de alzhéimer en sus primeras fases.

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