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Pruebas médicas
Biopsia de médula ósea
Asociada comúnmente al dolor, debido a que se realiza mediante un pinchazo con una fina aguja en un hueso superficial, la biopsia de médula es una prueba que sirve para estudiar con profundidad patologías hematológicas.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Qué es la biopsia de médula ósea

Biopsia de médula ósea

La médula ósea es un tejido blando y esponjoso que se encuentra en el interior de los huesos de nuestro cuerpo. Su principal función es albergar las células madre que se encargan de la producción de las células de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. La biopsia de médula ósea consiste en tomar un trozo de este tejido junto con un aspirado de la sangre que lo irriga mediante un pinchazo en el hueso.

Se trata de una prueba que se realiza frecuentemente para el estudio de patologías hematológicas como anemias, tumores y enfermedades raras. Gracias a ella se han conseguido curar enfermedades que a principios del siglo XX se consideraban intratables.

Sus riesgos son similares a los de otros tipos de biopsia y, sin embargo, la mayoría de la gente tiene un miedo especial a realizársela porque se relaciona con el dolor. Efectivamente la biopsia de médula ósea es una prueba que provoca cierto dolor, pero las técnicas actuales han disminuido mucho el daño que antes provocaban, tanto en intensidad como en duración (sólo dura unos pocos segundos).

Aunque parece que la médula ósea tiene un acceso complicado, se puede llegar a ella fácilmente a través de huesos superficiales con una aguja fina. Se trata de una técnica invasiva, pero poco agresiva, y se realiza fácilmente sin necesidad de un ingreso hospitalario. Dura menos de media hora y permite conocer la enfermedad del paciente con profundidad para proporcionarle el tratamiento más adecuado.

Actualizado: 25 de Noviembre de 2017

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