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Tonometría
La tonometría mide los niveles de presión en los ojos, y es una de las pruebas que se realizan para diagnosticar precozmente el glaucoma, una grave enfermedad en la que suele haber hipertensión ocular.
Escrito por Dr. José Antonio Nuevo González, Especialista en Medicina Interna. Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid
Cómo se hace la tonometría

Imagen vía Wikimedia Commons.

La tonometría por aplanamiento de Goldmann es la más ampliamente utilizada. Esta prueba comienza con la administración de unas gotas de anestésico tópico en el ojo para evitar las molestias que produce el contacto con el tonómetro. A continuación se instilan unas gotas de fluoresceína al 0.25%, que es un colorante para teñir la córnea. Esto puede originar una leve sensación de picor en el ojo.

La exploración se realiza en una habitación con poca luz para que el oftalmólogo tenga unas mejores condiciones, y es necesario que el paciente permanezca sentado y siga las instrucciones del especialista, y sobre todo que intente no parpadear durante la prueba.

Para que esto le resulte más fácil colocará la cabeza en la lámpara de hendidura, que tiene un soporte para la barbilla y otro para la frente, lo que le permitirá centrar los ojos y evitar cualquier movimiento. El oftalmólogo acercará el tonómetro para contactar con la superficie del ojo, la córnea, y realizar la medición, lo que no le llevará más de 5-10 minutos.

Si se trata de una tonometría de rebote, que puede ser realizada por los ópticos y los médicos de Atención Primaria con un tonómetro de mano, las condiciones de penumbra también son necesarias, y el paciente debe permanecer sin pestañear para una correcta medición y en posición de sentado. En este caso, sin embargo, no es necesario emplear anestésico ni colorante, pues este procedimiento no contacta directamente con la córnea y es indoloro.

Actualizado: 10 de Octubre de 2018

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