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Insuficiencia hepática
Alcohol, fármacos o ciertas enfermedades, entre otros factores, pueden dañar el hígado y comprometer su funcionamiento causando insuficiencia hepática. Conoce sus síntomas y tratamiento, y qué hacer para prevenirla.
Escrito por Dra. Sari Arponen, Especialista en Medicina Interna y enfermedades infecciosas del Hospital Universitario de Torrejón

Diagnóstico de la insuficiencia hepática

Diagnóstico de la insuficiencia hepática

En una persona que presente sospecha de sufrir esta enfermedad, el diagnóstico de la insuficiencia hepática se basa en datos clínicos y analíticos. Así, se debe preguntar al paciente sobre una posible exposición a virus de la hepatitis y el consumo de fármacos y tóxicos. En la exploración física hay que buscar posibles datos de una hepatopatía previa no diagnosticada. Es posible que haya signos de sangrado, hematomas o equimosis, y que el paciente esté somnoliento o confuso. La coloración amarillenta de la piel y las mucosas es habitual, aunque en las fases iniciales en ocasiones está ausente.

En la analítica de sangre se deben valorar múltiples parámetros. La alteración de la coagulación expresa el fallo hepático y se mide con el tiempo de protrombina. Las plaquetas estarán disminuidas y es habitual la anemia. Los parámetros de la bioquímica hepática estarán elevados: bilirrubina, fosfatasa alcalina, gammaglutaril transferasa y transaminasas (GOT/AST y GPT/ALT).

Los valores de los iones como sodio, potasio, fósforo y magnesio, además de la función renal, suelen alterarse en algún momento de la evolución. La albúmina y las proteínas disminuyen. Es común la hipoglucemia en los casos graves. El amoníaco estará alto, y en la gasometría se puede apreciar acidosis, habitualmente láctica.

Una vez establecido el diagnóstico sindrómico de insuficiencia hepática es prioritario conocer la causa. Para ello, se solicitan análisis con serologías de los virus de la hepatitis, del resto de virus que pueden producir hepatitis, además de serología del VIH. Además, se realizan marcadores de autoinmunidad, perfil férrico, proteinograma, cobre en suero y orina, junto a la determinación de tóxicos en sangre y orina.

Otras pruebas importantes y que se efectúan de rutina son la radiografía de tórax y la ecografía abdominal con estudio Doppler para estimar la presión de las venas porta y suprahepáticas. Un ecocardiograma permite evaluar la presión de la arteria pulmonar.

Si se va a proceder a un trasplante, se debe realizar una espirometría. En los casos en los que no se encuentra la causa de la insuficiencia hepática se procede a biopsiar el hígado por vía transyugular para evitar complicaciones hemorrágicas.

 

Actualizado: 5 de Septiembre de 2018

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