Cuando hablamos de cómo ha de ser el tratamiento de una trombosis venosa, las indicaciones terapéuticas a seguir dependerán de si el trombo se ha producido a nivel de las venas superficiales o de las profundidas. De este modo, tenemos que: 

Tratamiento de la trombosis de las venas superficiales

Normalmente es suficiente con medidas higiénicas (elevar las piernas, cambios en la postura y ejercicio físico). Si la trombosis es frecuente o se acompaña de varices, puede plantearse la cirugía, ligaduras, o escleroterapia (sólo útil en pequeñas venas). Las trombosis superficiales a nivel del muslo pueden conllevar riesgo de TEP, y a veces se plantea tratarlas como una trombosis profunda.

Tratamiento de la trombosis venosa profunda

Se debe ingresar al paciente para que mantenga reposo en cama y la pierna elevada. De forma inmediata hay que comenzar con tratamiento anticoagulante con heparina y después con fármacos dicumarínicos (como el Sintrom ®), que durará unos meses o para toda la vida según las características del caso. En raras ocasiones se plantea implantar un filtro en la vena cava (que sirve de paso entre las venas de las piernas y el corazón) para que los trombos no puedan llegar a los pulmones.

Prevención de la trombosis venosa

Para evitar la aparición de este problema y de sus complicaciones, en primer lugar, hay que evitar todos los factores de riesgo nocivos asociados a la trombosis venosa. Por tanto, lo ideal es dejar de fumar –la nicotina y demás sustancias químicas del tabaco dañan los vasos sanguíneos, también vapear–, realizar ejercicio físico moderado con frecuencia (al menos 30 minutos todos los días) para aumentar el flujo sanguíneo y mantener un peso adecuado.

Prevención de la trombosis venosa con ejercicio

En segundo lugar, hay que tomar medidas extraordinarias en situaciones especiales. Un ejemplo de ello es prevenir el síndrome de la clase turista, un trastorno que consiste en que durante un viaje de larga duración (vuelo transatlántico, o viajes largos en carretera o tren) se produce estasis venoso en la pierna. Para ello es clave intentar levantarse, moverse o estirarse cada hora, estirando las piernas, moviendo los dedos y los talones.

Hay grupos de riesgo claramente establecidos (recién operados, rotura de cadera, hipercoagulabilidad congénita…) los cuales deben recibir tratamiento anticoagulante aunque no hayan tenido nunca ningún episodio de trombosis venosa.

En algunos casos el médico puede prescribir el uso de medias de compresión, conviene ajustarse a las especificaciones indicadas por el facultativo.

Creado: 29 de junio de 2012

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