El tratamiento de la sinusitis bacteriana aguda debe dirigirse contra los patógenos bacterianos más comunes. La elección del antibiótico depende mucho del grado de resistencia de las bacterias a los antibióticos en cada país o región. Como primera línea de tratamiento se puede usar amoxicilina, claritromicia o azitromicina. En caso de que la evolución no sea buena, se usan antibióticos de segunda línea como amoxicilina/clavulánico, cefuroxima, levofloxacino, etcétera.

Los casos de sinusitis causados por infecciones dentales requieren tratamientos específicos frente a unas bacterias llamadas anaerobias que suelen estar implicadas en este tipo de infecciones.

El tratamiento de la sinusitis se administra durante una a dos semanas. En ocasiones es preciso administrar los antibióticos por vía intravenosa a los pacientes más graves y con síntomas de afectación general.

En caso de sinusitis nosocomial (infección contraída en el hospital), los patógenos más habituales son Staphylococcus aureus y los bacilos gramnegativos; en estas circunstancias conviene practicar cultivos sinusales para guiar el tratamiento. Inicialmente se aplica un tratamiento intravenoso de amplio espectro, que se adaptará después a los resultados del cultivo.

En los pacientes con sinusitis aguda grave, puede ser preciso realizar una intervención quirúrgica para dilatar los orificios y drenar las secreciones espesas, sobre todo si la enfermedad etmoidal o esfenoidal no responde al tratamiento intravenoso inicial.

En el caso de la sinusitis bacteriana crónica la necesidad de la antibioticoterapia se debe evaluar de forma individual; los antibióticos deben escogerse de acuerdo con los resultados del cultivo más reciente.

En cuanto a las sinusitis fúngicas se tratan con la cirugía y el uso de fármacos antifúngicos.

Creado: 3 de agosto de 2010

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