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Tercera edad
Fractura de cadera en personas mayores
La fractura de cadera en las personas mayores es un problema de salud con serias consecuencias para el afectado y su entorno. Conoce cómo prevenirlas y tratarlas, y consejos para una óptima recuperación.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Causas de fractura de cadera en mayores y factores de riesgo

Mujer mayor con problemas para andar por una fractura de cadera

Las personas mayores son las que más probabilidades tienen de romperse la cadera.

Debido a la necesidad de abordar la problemática que genera el elevado número de casos de fracturas de cadera que se producen cada año, en España se ha elaborado el Primer Informe del Registro Nacional de Fracturas de Cadera (RNFC), y gracias a este trabajo se puede establecer el perfil de las personas mayores que más probabilidades tienen de romperse la cadera:

  • Edad media de 86,6 años.
  • Mayor porcentaje de mujeres.
  • La mayoría viven en su domicilio.
  • Dos de cada tres adultos mayores afectados presentan un elevado riesgo quirúrgico.

Por qué se fracturan la cadera los adultos mayores

La fractura de cadera suele venir precedida de una caída o un golpe sin importancia, que en personas más jóvenes no acarrearía una rotura. Según nos vamos haciendo más mayores, las probabilidades de sufrir una caída aumentan, y las causas pueden ser tanto factores externos (colocación inadecuada de los muebles de la casa, baja iluminación, el uso de alfombras, platos de ducha y bañera en malas condiciones…), como características de la persona, porque el estado de salud en el que se encuentre el mayor puede determinar que se produzca la fractura, o no.

Estos son algunos de los problemas de salud y hábitos de vida que aumentan el riesgo de caídas y fracturas óseas:

  • Padecer osteoporosis, algo especialmente frecuente entre las mujeres mayores de 65 años.
  • Padecer alguna enfermedad crónica que conlleve falta de movilidad, o de fuerza como la artritis reumatoide o el párkinson.
  • Problemas neurológicos, demencia, alzhéimer, etcétera.
  • Sufrir episodios de mareos y vértigos, o enfermedades que puedan provocarlos como la diabetes o la hipertensión.
  • Baja visión y problemas de audición.
  • La toma de ciertos fármacos, como los utilizados para tratar problemas cardiovasculares o para inducir el sueño.
  • Permanecer en estado de desnutrición y deshidratación, o tener un índice de masa corporal bajo.
  • Tener antecedentes familiares de fractura de cadera por traumatismo leve.
  • El consumo de sustancias tóxicas como el tabaco o el alcohol favorece la reducción de la densidad ósea, y aumenta el riesgo de sufrir mareos, problemas respiratorios, e incluso pérdida de la conciencia.
  • La falta de ejercicio físico y el sedentarismo reducen la movilidad, la fuerza y la densidad muscular, lo que conlleva fragilidad en los huesos.

Actualizado: 20 de Marzo de 2018

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