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Los anticuerpos monoclonales frenan el avance del cáncer linfático

Anticuerpos monoclonales

08 de Octubre de 2011

El cáncer linfático afecta a las células del sistema inmunológico encargado de proteger al organismo contra las infecciones. Se estima que existen alrededor de 35 tipos de linfoma, lo que dificulta su diagnóstico y tratamiento. Cuando el diagnóstico es linfoma de Hodgkin, la poliquimioterapia, con o sin radioterapia, consigue la curación de un 80% de los pacientes, pero en el caso de los no Hodgkin el porcentaje no resulta tan favorable.

Sin embargo, según afirma la doctora Dolores Caballero, hematóloga y presidenta del Grupo Español de Linfomas/Trasplante Autólogo de Médula Ósea (GEL/TAMO), perteneciente a la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), que se creó con el objetivo de investigar sobre el cáncer linfático y descubrir nuevos tratamientos para luchar contra esta enfermedad, “están empezando a funcionar los nuevos anticuerpos monoclonales”.

El tratamiento consiste en administrar al paciente unas proteínas sintéticas, similares a los anticuerpos del sistema inmunológico, diseñadas para detectar cuáles son los linfocitos afectados y eliminarlos de forma selectiva, frenando de esta forma el avance de la enfermedad.

El diagnóstico precoz es fundamental, así como identificar el tipo de linfoma y el estadio en que se encuentra la enfermedad, porque esto condicionará el tratamiento a seguir y el pronóstico del paciente

Un estudio epidemiológico realizado por el Registro Español de Linfomas, revela que en nuestro país se diagnostican alrededor de 8.500 nuevos casos de linfomas cada año, pero es una patología que, en sus inicios, suele pasar desapercibida por la falta de síntomas. Habitualmente, el signo que suele indicar la existencia de un linfoma es la inflamación de un ganglio linfático, aunque existen otros síntomas que pueden alertar como fiebre inexplicable, cansancio excesivo o sudoración nocturna.

Según la doctora Caballero, el diagnóstico precoz es fundamental, así como identificar el tipo de linfoma y el estadio en que se encuentra la enfermedad, porque esto condicionará el tratamiento a seguir y el pronóstico del paciente.

Los recientes avances en los tratamientos han permitido que se alcancen elevados porcentajes de curación en los linfomas más agresivos, mejorando también la calidad de vida de los pacientes. Es el caso del linfoma folicular, que en la actualidad se ha convertido en una enfermedad crónica porque, como señala la especialista, se ha conseguido una “supervivencia media de 16 años”.

Fuente: Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)

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