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Entrevistas de Mente y emociones
Helena López-Casares

Helena López-Casares

Autora de '¿Y a ti también te han roto el corazón?'
“La ruptura sentimental golpea directamente a nuestra necesidad de vincularnos, de obtener y dar cariño, y cuando esta necesidad se viene abajo nuestra autoestima se ve tocada y hundida”

Helena López-Casares, autora de '¿Y a ti también te han roto el corazón?'

Helena López-Casares, experta en comunicación, coach, terapeuta transpersonal y monitora de Neurodanza, y autora de un blog sobre amor y relaciones de pareja en el Huffington Post, acaba de publicar su nuevo libro ¿Y a ti también te han roto el corazón? (Editorial Alienta, Grupo Planeta, 2015) con el que, según sus propias palabras, desea “ofrecer una metodología de trabajo, sanación y superación a las personas que sienten que su vida se parte en dos tras una ruptura sentimental”. Aunque el dolor es inevitable y es necesario pasar el duelo, Helena acompaña a sus lectores en este proceso. les ofrece herramientas para manejar los estados emocionales por los que se atraviesa en esta difícil etapa de la vida y les enseña cómo afrontar el futuro con una actitud positiva.

¿Por qué has decidido escribir este libro y a qué tipo de personas va dirigido?

¿Y a tí también te han roto el corazón?

Es un libro diseñado, pensado y dirigido para todas las personas que han roto una relación sentimental, aunque sea por iniciativa propia, para los que nos saben cómo abrir su vida a nuevas relaciones, y para las parejas en períodos de parálisis y de estancamiento de su vida en común. Me decidí a escribir este libro para ofrecer una metodología de trabajo, sanación y superación a las personas que sienten que su vida se parte en dos tras una ruptura. Creo que hay mucho material escrito sobre los diferentes estados emocionales por los que pasamos cuando rompemos, pero no abundan las herramientas que hay que poner en práctica y en qué orden se deben abordar. Este libro ha sido para mí un ejercicio vibrante y revelador.

Dices que ‘el duelo amoroso es uno de los más temidos por el profundo dolor que causa no estar junto a la persona amada’. ¿Influye la edad a la hora de superarlo? Me refiero a si resulta más fácil atravesar este duelo en la adolescencia, la juventud, la madurez…, ¿o son otras circunstancias vitales las que favorecen o dificultan la recuperación?

Cada ruptura es un proceso nuevo y una vivencia peculiar. Un adolescente puede vivir una ruptura con la misma intensidad que una persona de 45 años. Las emociones no tienen edad ni entienden de posiciones en la vida. La sensación de corazón roto no le pertenece a una edad, ni a una circunstancia, ni a un momento de la vida. Es más, creo muy conveniente que este libro se acerque a los más jóvenes porque les va a despertar habilidades de superación que ni siquiera saben que tienen. Tengamos en cuenta que la ruptura sentimental golpea directamente a nuestra necesidad de vincularnos, de obtener y dar cariño, y cuando esta necesidad se viene abajo nuestra autoestima se ve tocada y hundida.

Un duelo es el proceso de acompañamiento de una pérdida. Cada pérdida se vive de un modo único, por lo que la experiencia nos da conocimiento, pero nunca inmunidad frente al dolor. La sanación está en atravesar todas las pruebas que la vida nos ponga delante. Lo que favorece o dificulta una recuperación es la actitud de la persona. Nada puede detener a aquél que tenga las actitudes adecuadas.

Tras una separación, ¿qué actitudes o comportamientos pueden indicar que un duelo se ha convertido en algo patológico y que puede ser necesario recurrir a la ayuda de un profesional para superarlo?

Parto de la base de que un profesional no es el último recurso, sino un compañero de viaje que nos puede orientar muy bien desde el principio. Sin embargo, y ya centrándome en la pregunta, cuando pasado el primer trimestre la obsesión por la otra persona sea una constante que inunde nuestro día, cuando nos sintamos ahogados por la simple sensación de existir, cuando tengamos pensamientos recurrentes de que no sabemos para qué vivimos y abandonemos o nos relajemos en facetas de nuestra vida tan importantes como el trabajo, hay que acudir a un especialista con el que nos sintamos cómodos en un entorno seguro de confidencialidad y confianza.

Los libros de autoayuda para superar una ruptura sentimental se suelen centrar en el que es abandonado, ¿acaso no necesita ayuda el que toma la decisión de acabar con una relación porque no comparte intereses con su pareja o porque esa persona no le trata bien?

“Si deseamos tener una próspera vida de pareja no sirve de nada esperar a que sea el otro el que tome la iniciativa. Empieza tú y comienza a sentirte a gusto con la persona con la que compartes tu vida” 

Las emociones agobiantes de la ruptura no le pertenecen a la persona que, como me pregunta, es abandonada. Si somos honestos con nosotros y reflexionamos adecuadamente, despojados del calor de las emociones tóxicas, podremos darnos cuenta de que hay muchos resultados que nosotros propiciamos. Nos quejamos por decisiones que nosotros hemos decidido con nuestras actuaciones y actitudes. No soy partidaria del juego del reparto de responsabilidades y dar por sentado que la otra parte es más culpable o responsable que uno. Cada uno es 100% responsable de su parte. Si reflexionamos nos damos cuenta de que cada uno de nosotros decide tomar un camino y que ese camino desemboca en una serie de resultados. Conviene que echemos el freno en determinados momentos de nuestra vida y que veamos el paisaje. Si no te agrada puedes virar el rumbo de tu barco. Para ser más concreta invitaría a todas las personas a que se auditaran y puntuaran la manera en la que le hablan a su pareja, el cariño que le dan, las veces que la mira a los ojos y le dice lo mucho que la admira, o las veces que le coge de la mano cuando salen a pasear. Si deseamos tener una próspera vida de pareja no sirve de nada esperar a que sea el otro el que tome la iniciativa. Empieza tú y comienza a sentirte a gusto con la persona con la que compartes tu vida.

Visualizar el futuro en positivo

Explicas que en nuestra sociedad la edad en la que las separaciones son más frecuentes ronda los 45 años. ¿A qué crees que se debe esto?

La edad media de las separaciones está en esa franja de edad. Quizá la década de los cuarenta es un momento en el que nos planteamos si estamos siguiendo nuestro propósito de vida y somos capaces de ver los vacíos emocionales que nos rodean. Estamos en la llamada era de la conciencia y eso significa que muchas personas desean vivir una vida realizada. En torno a esa edad solemos hacer balance de dónde estamos, de lo que hemos conseguido y de si hemos seguido un camino de vida coherente con nuestros anhelos. Uno de los pilares que sostiene a una relación de pareja es el tener un proyecto de vida común y cuando descubrimos que ese proyecto no tiene bases ni cimientos tomamos conciencia y decidimos. Creo que es muy sano que una pareja revise de vez en cuando los lazos de su vinculación, que se comunique y exprese su visión de la vida. Las parejas que viven con el piloto automático encendido se están perdiendo la magia del amor compartido.

También dice que tras la ruptura hay que pensar con convicción en un futuro halagüeño y visualizar situaciones positivas para que sucedan cosas buenas pero, ¿no se podrían entonces generar falsas expectativas que tuvieran como consecuencia una mayor frustración si no se cumplen?

“Una persona con tolerancia a la frustración no cree que la vida esté formada por un único camino, sino que es consciente de las múltiples sendas por las que puede transitar” 

Fíjese cómo nos han enseñado a pensar. Su pregunta en el fondo pone en duda de forma inconsciente la posibilidad de vivir con ilusión y esperanza. El fruto no está en el futuro, sino en el presente. Todo lo que nos pasa y todas las personas con las que nos relacionamos son mensajeros que vienen a enseñarnos algo que necesitamos trabajar para tener una vida de mayor plenitud. La visualización tiene el poder de cambiar la forma del cerebro y modificar las autopistas que siguen nuestros patrones mentales. Si no modificamos nuestra forma de pensar estamos condenados a obtener siempre los mismos resultados y a ver la vida de la misma forma. Sólo cambiando nuestros esquemas mentales y tomando en el desayuno un buen trozo de perspectiva podremos tolerar la frustración. Sería un autoengaño pensar que en la vida no hay fracasos ni malos resultados. Lo importante es tolerar la frustración porque sólo desde esa postura podemos motivarnos para hacer aquellas acciones que creemos que van a servir a nuestra estrategia. Una persona con tolerancia a la frustración no cree que la vida esté formada por un único camino, sino que es consciente de las múltiples sendas por las que puede transitar. Nada es inamovible, a menos que tú lo quieras así.

Visualizar positivamente es confiar en la vida y tener la convicción de que somos seres creadores.

¿Es más fácil superar una ruptura difícil cuando ya se ha vivido otra similar? ¿Sirve de algo la experiencia en estos casos?

“La experiencia sirve para tener una idea consciente de ti y saber que eres fuerte y vulnerable, y resta parte del miedo más paralizante y desbocado, pero no la intensidad de las emociones que vamos a vivir”

Si afirmamos que es más fácil estamos frivolizando de alguna manera con las emociones. Atravesar una ruptura es un momento excelente de autoconocimiento y autodescubrimiento, que nos va a dar información y bagaje para ir ascendiendo escalones vitales. La experiencia sirve para tener una idea consciente de ti y saber que eres fuerte y vulnerable. La experiencia resta parte del miedo más paralizante y desbocado, pero no la intensidad de las emociones que vamos a vivir.

El mensaje que aparece en el epílogo del libro: ’esto también pasará’ (‘ninguna cosa ni emoción son permanentes’), ¿significa que piensas que el amor hacia la pareja tampoco es para siempre y que tal vez deberíamos partir de esa premisa al iniciar una relación sentimental?

Esa expresión significa que nada es permanente en nuestra vida. El amor hacia la pareja puede ser para siempre, pero el estado en el que estás ahora con tu pareja no es estático. La vida es una aventura dinámica que se mueve, cambia de ritmo y de onda vibratoria. En este momento podemos estar en armonía con nuestra pareja, pero más tarde podemos tener una discusión. El conflicto es inherente a cualquier relación y, por ello, no hay que tenerle miedo. La frase a la que se refiere pertenece a una historia, cuya moraleja es que tenemos que encontrar nuestro centro de gravedad en la vida.

Las relaciones sentimentales hay que comenzarlas con ilusión, con esperanza, con positividad y dejándonos llevar por el amor. Fluye con tu pareja y evita racionar las dosis de amor. Dalo todo y espera a recibirlo todo.

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'Fuente: 'Boston Medical Group''

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