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Ansiedad
La ansiedad forma parte de la condición humana y sirve para afrontar situaciones de peligro o riesgo. Sin embargo, cuando es demasiado intensa, se convierte en una fuente de sufrimiento que es necesario controlar.

Qué es la ansiedad

Actualizado: 27 de noviembre de 2019

La ansiedad constituye un aspecto normal del estado emocional de los seres humanos. Se trata de una reacción natural de nuestro organismo frente a lo que percibimos como una amenaza –real o imaginaria–, y nos permite afrontar situaciones difíciles y sobrevivir. Sin embargo, cuando no va asociada a un mecanismo de reacción para enfrentarnos a un problema, y además se prolonga en el tiempo a pesar de no estar expuestos a ningún peligro, la ansiedad se vuelve patológica y se extiende a todos los ámbitos de la vida del afectado.

Esta angustia se define como un afecto similar al miedo pero que, a diferencia de este, no obedece a un estímulo amenazante externo, sino que es vivida como procedente de la interioridad psíquica del individuo. Para la psiquiatría europea la ansiedad se refiere a la expresión sobresaltada de ese afecto.

Los pensamientos catastrofistas –lo que se conoce como ansiedad anticipatoria– y la baja tolerancia a la frustración y al duelo –que en numerosas ocasiones se intentan superar a base de psicofármacos– han incrementado la prevalencia de la ansiedad en las sociedades desarrolladas, y han facilitado que este 'mal del siglo XXI' se esté extendiendo entre los jóvenes.

A quién y cómo afecta el trastorno de ansiedad

El trastorno de ansiedad generalizada es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes; es más frecuente en mujeres y está relacionado con el estrés ambiental crónico. En personas de mayor edad existe una mayor prevalencia de ansiedad grave. Hay una asociación con el ámbito social, y existe una mayor incidencia sobre la población con bajos niveles socioeconómicos.

El síntoma que los pacientes refieren como “sentirse nervioso” es el de mayor frecuencia y gravedad, seguido por “sentirse irritado”, mientras que los ataques de pánico son más habituales en las mujeres. La tensión muscular que deriva en dolores de espalda y cuello y las cefaleas son las afecciones más comunes, seguidas por encontrarse cansado o débil sin motivo, y tener problemas para conciliar o mantener el sueño.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre el 5 y el 10% de la población sufre ansiedad, con más mujeres afectadas. Y la prevalencia de ansiedad por zona geográfica muestra una relación positiva con las áreas más densamente pobladas o de mayor conflicto armado; con una edad de inicio entre los veinte y los treinta años, pero con síntomas ansiosos desde edades tempranas.

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