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Salud al día
Albinismo
Los albinos tienen alterada la producción de melanina, por lo que los rayos solares les pueden provocar cáncer de piel y ceguera. Lo peor, sin embargo, es el rechazo social y la persecución que sufren en ciertos países.
Escrito por Marta Talise, Licenciada en medicina y análisis clínico

Qué es el albinismo

El albinismo es un defecto hereditario que altera la producción y el metabolismo de la melanina, lo que se traduce en una ausencia total o parcial de este pigmento producido por unas células llamadas melanocitos y que es responsable del color de la piel, cabello y ojos.

Los afectados por el albinismo son llamados albinos y carecen de pigmentos en el cabello, la piel o el iris del ojo. La falta de pigmentación de la piel hace que los albinos sean más susceptibles a las quemaduras solares y al cáncer de piel. Y es que el papel fisiológico fundamental de la melanina es proteger la piel de los efectos nocivos de la luz ultravioleta, es por ello que las personas que habitan cerca de los trópicos son más oscuras, ya que su exposición al sol es mayor, en comparación con las personas que viven en climas templados.

El patrón de herencia del albinismo es de tipo autosómico recesivo, lo cual significa que la probabilidad de que el trastorno se transmita de una generación a otra es baja. Las estadísticas muestran que alrededor de una de cada 17.000 personas sufren de algún tipo de albinismo.

La persecución a los albinos

El albinismo provoca rechazo social y, lo que es peor, los albinos o, mejor dicho, algunas partes de su cuerpo, como la sangre, los huesos, o los órganos, se consideran en algunos países africanos amuletos contra el ‘mal de ojo’.

Así, a los problemas de salud que les puede ocasionar su condición de albinos –la radiación solar daña su piel y sus ojos, que son mucho más sensibles que los del resto de la población, y sin las medidas de prevención y el tratamiento adecuados pueden desarrollar cáncer de piel desde niños–, estas personas añaden un estigma social a causa de su aspecto que, si además han nacido en determinados países, les puede llegar a costar la vida. En Tanzania, por ejemplo, hay una creencia popular según la cual preparar y tomar pociones que contengan partes del cuerpo de un albino, proporciona suerte y riquezas.

El problema se agrava, además, porque el albinismo en Tanzania tiene una gran incidencia y se estima que afecta a más de 150.000 personas, aunque se desconoce el número exacto. Los albinos son sometidos a la persecución y el linchamiento, y se ven obligados a ocultarse y a abandonar sus hogares. Por ello, organismos como la Cruz Roja y algunas ONG’s, como la Asociación para la Integración y Progreso de las Culturas – Pandora (AIPC Pandora), han puesto en marcha proyectos para proteger a estos fugitivos involuntarios, y en 2010 se creó ‘Kabanga School’, en el norte de Tanzania, un centro donde se facilita a los albinos el acceso a profesionales médicos que evalúen y traten sus problemas físicos y establezcan medidas para prevenir la ceguera, y se les ofrecen actividades educativas, culturales y de ocio, especialmente a los menores.

Dermatólogos españoles, que acuden como voluntarios a Tanzania para enseñar a los médicos locales cómo manejar las lesiones de la piel de los albinos, han podido comprobar la discriminación de la que son objeto estas personas, y se han asombrado de la capacidad de resistencia ante el dolor de los niños afectados por este trastorno. Según los médicos, estos niños son tímidos y desconfiados, y rara vez sonríen –algo natural teniendo en cuenta el rechazo social y el riesgo que corren de ser asesinados–, pero no lloran ni se quejan a pesar de las lesiones que sufren a consecuencia de su blanquísima piel, incapaz de defenderse frente a un sol que, en África, brilla con intensidad casi todos los días del año.

Actualizado: 16 de Febrero de 2017

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Miguel Pita

Doctor en Genética y Biología Celular, y autor de 'El ADN dictador'
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