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El cerebro de niños autistas tiene un exceso de sinapsis

Una investigación ha revelado que el cerebro de niños y adolescentes con autismo presenta un exceso de sinapsis debido a una reducción de un proceso que funciona normalmente en los cerebros en desarrollo de sujetos sanos.
Niño autista tumbado en la playa

El exceso de sinapsis puede afectar al funcionamiento del cerebro autista

03 de Septiembre de 2014

Neurocientíficos del Centro Médico de la Universidad de Columbia (CUMC) de Nueva York (EE.UU.) han realizado una investigación que ha revelado que el cerebro de los niños y adolescentes con autismo presenta un exceso de sinapsis, debido a que en ellos se produce una disminución en un proceso que funciona normalmente en los cerebros de personas sanas durante su desarrollo.

Las sinapsis son la forma en que las neuronas se conectan y comunican entre sí, y si se produce un exceso de estas puede afectar al funcionamiento del cerebro, según las conclusiones del estudio, que se publica en la revista Neuron. Durante la infancia, y a medida que se desarrolla el cerebro, se produce una explosión en la formación de sinapsis, especialmente en la corteza cerebral, que es una zona involucrada en las conductas autistas, pero el proceso de poda sináptica elimina alrededor de la mitad de las sinapsis al final de la adolescencia.

Al final de la infancia la densidad de sinapsis se reducía a la mitad en los cerebros del grupo control, pero solo al 16% en los de los que padecían autismo

En el estudio se analizó el cerebro de 26 niños autistas que habían fallecido por otras causas y se compararon con los de otros 22 niños sin autismo. De esta forma, el doctor Guomei Tang, profesor asistente de neurología de la CUMC y uno de los autores del trabajo, observó que al final de la infancia la densidad de sinapsis se reducía a la mitad en los cerebros del grupo control, pero solo al 16% en los de los que padecían autismo.

Posteriormente, los investigadores comprobaron en modelos de ratones con autismo que administrar un fármaco que consiga restaurar la poda sináptica, incluso después de que aparezcan las conductas características del autismo, podría mejorar los comportamientos de los afectados por dicha enfermedad.

La sustancia que se empleó en el ensayo, la rapamicina, tiene efectos secundarios, por lo que podría no ser apto para administrarse a personas con autismo pero, aun así, los expertos opinan que el hecho de que haya producido cambios en el comportamiento autista abre una vía para buscar otros medicamentos inocuos que puedan servir para tratar a un niño tras diagnosticársele el trastorno.

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'Fuente: 'Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP)''