El autismo se define como un conjunto de trastornos complejos del desarrollo neurológico, caracterizado por dificultades en las relaciones sociales, alteraciones de la capacidad de comunicación, y patrones de conducta estereotipados, restringidos y repetitivos.

El autismo es el más conocido de los trastornos generalizados del desarrollo (TGD), que por este motivo también se denominan trastornos del espectro autista (TEA), y son considerados trastornos neuropsiquiátricos que presentan una gran variedad de manifestaciones clínicas y causas orgánicas, y afectan de forma diversa y con distinto grado de intensidad a cada individuo; esto significa que dos personas con el mismo diagnóstico pueden comportarse de diferente manera y tener aptitudes distintas.

Aunque suele manifestarse antes de los tres años, su diagnóstico puede demorarse por esta variabilidad en su expresión clínica. Además, existe cierto desconocimiento generalizado, social e incluso dentro de profesionales sanitarios, lo que contribuye a una detección tardía. Puede, además, suponer cierta estigmatización social como otros trastornos de similar perfil.

Es muy frecuente la discapacidad intelectual tan solo el 30% preservan un cociente intelectual normal, o incluso superior. Esto conduce en la mayoría de los casos a un alto nivel de dependencia social y familiar. La detección precoz y la intervención temprana mediante un mejor conocimiento de este trastorno van a suponer grandes beneficios para los niños afectados y sus familias.

Incidencia de los trastornos del espectro autista (TEA)

Habitualmente es la familia quien detecta alguna anomalía que lleva a consultar antes del segundo año de vida a su médico. En el caso del síndrome de Asperger y otros trastornos del espectro, los síntomas pueden pasar desapercibidos y detectarse más tardíamente. Se considera que la incidencia de autismo a nivel mundial es de tres a seis niños de cada 1.000, existiendo cuatro veces más probabilidades de aparición en los varones que en las mujeres, sin distinción entre razas, nivel socioeconómico o área geográfica.

Niña autista

Teniendo en cuenta que los estudios internacionales estiman que la prevalencia de los TEA en la población mundial es de alrededor del 1%, en España debería haber 470.000 personas diagnosticadas, sin embargo, solo se ha identificado a 62.275 personas –la mayoría hombres– con alguno de estos trastornos, según datos presentados por Confederación Autismo España en la Jornada Técnica 'Situación y necesidades de las personas con trastorno del espectro del autismo en España: Resultados y tendencias sociodemográficas en 2019'.

El 75,77% de estos pacientes tiene menos de 21 años: el 75,64% tienen entre 0 y 19 años (de estos el 51,58% tienen de cinco a 14 años), el 6,47% más de 35 años, y solo el 1,26% más de 50 años, según datos de dicha organización.

El estudio también reveló la importancia que tienen ciertos factores de riesgo en las probabilidades de padecer autismo, entre los que destacó los antecedentes familiares (generalmente hermanos o familiares directos afectados), y haber nacido prematuro (el 10,4% nació antes de las 37 semanas de embarazo) o con bajo peso (el 7,49% pesó menos de 2,500 kg al nacer). Además, en un 5,6% de los casos se asociaron factores genéticos, y los más habituales eran el síndrome de X frágil y el síndrome de Down.

Aquí puedes ver algo más de información sobre el autismo en niños.

Creado: 20 de julio de 2010

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD