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Pruebas médicas
Endoscopia digestiva alta o gastroscopia
La endoscopia digestiva alta o gastroscopia es una prueba que sirve para diagnosticar y tratar enfermedades del esófago, el estómago y el duodeno. Te contamos cómo se hace y cuáles son sus usos terapéuticos.
Escrito por Dr. Pablo Rivas, Especialista en medicina interna

Qué es una endoscopia digestiva alta o gastroscopia

La endoscopia digestiva alta, también conocida como gastroscopia, es una prueba médica que sirve para diagnosticar y tratar enfermedades del tubo digestivo superior, es decir, del esófago, el estómago y el duodeno.

Se realiza por medio de un endoscopio, que es un aparato que consiste en un tubo flexible de alrededor de un centímetro de diámetro y algo más de 100 cm de largo. El endoscopio se introduce por la boca y se hace avanzar por todo el intestino superior. Permite ver el interior del intestino, pues dispone de una cámara de video en su extremo, cuya imagen se ve a través de un monitor.

Además, el tubo del endoscopio cuenta con varios canales en su interior por donde se pueden introducir distintos instrumentos, y que permiten realizar pruebas diagnósticas como la toma de biopsias, o incluso realizar tratamientos como por ejemplo la cauterización de vasos sangrantes o la extirpación de pólipos. 

Cuándo se hace una endoscopia digestiva alta

Los motivos más frecuentes por los que se puede solicitar la realización de una endoscopia digestiva alta o gastroscopia son los siguientes:

Estudiar problemas del esófago como esofagitis, estrechamientos del esófago o tumores.

Estudiar problemas del estómago como gastritis, úlceras gástricas o tumores.

Estudiar problemas del duodeno como la úlcera duodenal.

Diagnosticar una hernia de hiato o un reflujo gastroesofágico.

Encontrar la causa de un vómito con sangre (hematemesis).

Ante anemias ferropénicas (por falta de hierro), cuando se sospecha que se deben a una pérdida crónica de sangre por el tubo digestivo superior.

Ante la presencia de heces negras (melenas) que se deben a la mezcla de heces con sangre digerida originada por una hemorragia del intestino superior.

Encontrar la causa de síntomas como dolor abdominal superior, dificultad para tragar (disfagia), vómitos, o una pérdida de peso no explicada.

En enfermos con cirrosis hepática, pues esta enfermedad produce un engrosamiento de las venas del esófago y del estómago. Estos engrosamientos se denominan varices esofágicas. Tienen el riesgo de romperse y sangrar, por lo que se pueden controlar por medio de la endoscopia digestiva alta.

Tomar muestras para diagnosticar enfermedades como la enfermedad celiaca, la infección por Helicobacter pylori (una bacteria muy relacionada con la úlcera gastroduodenal), o tumores digestivos.

Permite acceder a la salida de la vía biliar en el duodeno. Allí se puede inyectar un contraste para dibujar la vía biliar y pancreática y diagnosticar enfermedades a este nivel. Esta prueba se llama colangiografía retrógrada endoscópica.

    Usos terapéuticos de la gastroscopia

    Además de para diagnosticar enfermedades digestivas, el procedimiento puede utilizarse con fines terapéuticos como en los siguientes casos:

    Sacar cuerpos extraños que puedan haberse tragado y enclavado en el intestino superior.

    Dilatar el esófago en casos de estrechamientos esofágicos, como el que se produce en una enfermedad denominada achalasia o acalasia.

    Extirpar pólipos del intestino superior.

    Tratar sangrados digestivos por medio de la cauterización del vaso sangrante o ligando varices esofágicas que puedan sangrar.

      A diferencia de la colonoscopia, en la endoscopia digestiva alta no se requiere una preparación especial del tubo digestivo.

      Actualizado: 4 de Enero de 2016

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