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Flora intestinal al servicio de tu salud

Existe una asociación entre la composición y variedad de la flora intestinal y la salud, y se ha comprobado que las bacterias que contienen las heces de una persona sana pueden curar ciertas infecciones resistentes.
Flora intestinal al servicio de tu salud

La microbiota o flora intestinal está compuesta por alrededor de 400 especies de bacterias.

Nuestro intestino alberga alrededor de 400 especies de bacterias, que en conjunto se denominan microbiota o flora intestinal, y que tienen tanta importancia en el correcto funcionamiento del organismo y la salud, que los expertos ya las consideran un nuevo órgano. De hecho, el desequilibrio de este ecosistema –que presenta una composición única en cada individuo– no solo influye sobre el aparato digestivo, sino que también interviene en procesos inflamatorios o inmunitarios, y en enfermedades como la obesidad, la diabetes, o el cáncer, e incluso afecta a la salud mental.

Numerosos estudios científicos han revelado que existe una relación directa entre la composición y variedad de la flora intestinal y los problemas de salud, y que las alteraciones de la microbiota durante la infancia, por ejemplo por llevar una dieta rica en grasas y azúcares –que reduce la variedad de bacterias intestinales– pueden afectar al sistema inmune y tener un impacto negativo sobre la salud a largo plazo. También el consumo de determinados medicamentos como antibióticos, hormonas, ansiolíticos, antidepresivos, antihistamínicos, laxantes…, tiene un efecto negativo sobre la microbiota que puede dejar secuelas.

Las alteraciones de la microbiota durante la infancia, por ejemplo por llevar una dieta rica en grasas y azúcares –que reduce la variedad de bacterias intestinales– pueden afectar al sistema inmune y tener un impacto negativo sobre la salud a largo plazo

Los investigadores están de acuerdo en que cuanto más variada sea la flora intestinal, más beneficios puede aportar a la salud de una persona, y más protegida se encuentra ésta contra posibles infecciones. Con respecto a lo que podemos hacer para mantener o mejorar el equilibrio de la microbiota, la alimentación es clave, y es necesario incluir en la dieta diaria alimentos prebióticos, que son ricos en fibra, como frutas y verduras, y probióticos, como el yogur, además de mantenerse hidratado con una ingesta adecuada de agua, y practicar ejercicio físico regularmente.

Trasplante de heces para restablecer el equilibrio microbiano

El trasplante de materia fecal –que ya está aprobado en Estados Unidos para tratar un tipo de diarrea– consiste en introducir en el organismo de la persona enferma las heces de un donante sano, que contienen un microbioma equilibrado, con el objetivo de que las nuevas bacterias colonicen el intestino del paciente y desplacen a los microorganismo nocivos, eliminando así la infección.

Esta novedosa técnica ha demostrado una efectividad de alrededor del 94% para combatir las infecciones por Clostridium difficile, una bacteria que, aunque está presente en el intestino del 10% de la población sin provocar daños, puede ser muy perniciosa cuando algún factor, como por ejemplo el consumo de antibióticos, altera el equilibrio de la microbiota intestinal, eliminando las bacterias beneficiosas y propiciando así que la C. difficile se multiplique sin control e, incluso, llegue a hacerse resistente a los antibióticos, con graves consecuencias, como dolor y diarrea constante.

Sin embargo, el trasplante de heces conlleva riesgos, asociados por una parte con la materia fecal del donante, que podría contener gérmenes que pasen inadvertidos en los análisis, y relacionados también con el método elegido para realizar dicho trasplante, que normalmente suele ser una colonoscopia, un enema, o una sonda nasogástrica.

Por ello, los científicos ya están desarrollando nuevas técnicas, menos invasivas, para introducir las bacterias fecales beneficiosas en el intestino de los enfermos; se trata de unas cápsulas rellenas de heces, que no liberan su contenido hasta que entran en contacto con el intestino delgado. Si se confirma la eficacia de este fármaco, que se encuentra en fase experimental, no solo se administraría a los afectados por una infección intestinal tan agresiva como la que provoca la C. difficile –que solo en España está detrás de unos 7.000 casos de diarrea al año–, sino que también se podría emplear en el tratamiento de enfermedades inflamatorias intestinales crónicas tan prevalentes como la enfermedad de Crohn o el síndrome del intestino irritable.

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Salud en cifras

60%
de los tumores malignos se diagnostica en mayores de 65 años
'Fuente: 'Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos’'

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