Angina de pecho
Escrito por María Alba Jiménez, licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
Revisado por Dr. Pablo Rivas, especialista en medicina interna
Un dolor en el pecho puede ser debido a una angina, pero también a un infarto, una hernia de hiato, gases… Conoce los síntomas que caracterizan la angina de pecho para poder identificarla y tratarla cuanto antes.

Diagnóstico de una angina de pecho

Angina estable

Una vez que ha pasado el episodio, el examen físico del paciente tiene poco que mostrar, aunque es importante realizar una detallada exploración para descartar otras posibles causas de dolor torácico.

Durante la crisis, el paciente suele estar pálido, con un pulso acelerado y una presión arterial aumentada. Es importante oír los ruidos cardiacos durante el episodio de dolor, ya que se podrían detectar alteraciones del corazón que serían consecuencia de la falta de aporte de oxígeno.

Se dice que son signos de gravedad la presencia de hipotensión arterial (baja presión arterial) y de insuficiencia cardiaca (mal funcionamiento del corazón) durante las crisis.

Todos estos signos desaparecerán cuando lo haga el dolor.

Pruebas para diagnosticarla

La relación entre la aparición de dolor y el ejercicio es la base del diagnóstico. Por lo tanto, el diagnóstico de la angina de pecho se fundamenta en la anamnesis (entrevista clínica), siendo a veces necesaria la realización de pruebas complementarias para confirmarlo.

 Entre los exámenes que se pueden hacer se encuentran:

  • Pruebas de laboratorio: pueden ser útiles el estudio de orina y la medición en sangre de colesterol, glucosa, parámetros para el estudio del riñón, etcétera. Es muy importante la medición de unas proteínas cardiacas llamadas creatinfosfoquinasa (CPK-MB) y troponina. Estas sustancias se consideran marcadores de daño del músculo cardiaco por falta de riego sanguíneo. Por ello, su elevación suele indicar la presencia de un infarto agudo de miocardio y no de una angina.
  • Radiografía de tórax.
  • Electrocardiograma (ECG): en reposo suele ser normal hasta en el 50% de los casos, aunque pueden existir algunas alteraciones inespecíficas. Lo más importante es la comparación entre el ECG basal sin dolor y el ECG durante el episodio anginoso.
  • Prueba de esfuerzo o ergometría: es la prueba de elección en la mayoría de los pacientes. Estudia la respuesta del corazón al esfuerzo. Aporta datos sobre la función del corazón, la presencia de síntomas, las variaciones en el ECG y en la presión arterial, y la presencia de arritmias mientras el paciente realiza ejercicio físico en un tapiz rodante o en una bicileta estática.
  • Ecocardiograma de estrés: consiste en la realización de una ecografía cardiaca mientras el corazón está sometido a un esfuerzo normalmente provocado por la administración de fármacos que aumentan la intensidad y frecuencia del latido cardiaco. Se solicita cuando hay contraindicaciones para realizar una prueba de esfuerzo o ergometría. Detecta trastornos en el movimiento del músculo cardiaco con el esfuerzo, lo que es indicativo de falta de riego.
  • Pruebas de medicina nuclear: en esta prueba se inyecta un material radioactivo que llega al corazón y emite una débil radiación que se puede detectar con una cámara. Da una idea de la forma del corazón y de posibles zonas con falta de riego donde no llega la sustancia radioactiva. En ocasiones se realiza junto con una prueba de esfuerzo para aumentar su fiabilidad.
  • Coronariografía: es una prueba más agresiva, por lo que solo se realiza en un grupo determinado de pacientes, como aquellos que presentan angina crónica con síntomas a pesar del tratamiento médico, o cuando hay síntomas molestos y dificultad en el diagnóstico. Consiste en la introducción de un catéter por una arteria, habitualmente de la arteria radial que se localiza en la muñeca, que llega hasta las arterias coronarias. Allí se inyecta un contraste y, simultáneamente, se obtienen imágenes por medio de rayos X de las arterias coronarias rellenas de este contraste. Da una información muy fidedigna sobre posibles estrecheces u obstrucciones de las coronarias.

Angina inestable

La exploración física suele ser normal en ausencia de dolor, mientras que los hallazgos durante las crisis son parecidos a los descritos para la angina estable.

Pruebas para diagnosticarla

Ante un paciente en el que se sospecha un síndrome coronario agudo (angina inestable o infarto) lo primero que hay que hacer es estabilizarlo (controlar la presión sanguínea, tratar el dolor y dar aspirina), y comprobar el riesgo que presenta.

Para confirmar la presencia de angina inestable en la urgencia se cuenta con tres instrumentos diagnósticos: la anamnesis (entrevista con el paciente), el electrocardiograma y los indicadores de lesión cardiaca, como la CPK-MB y la troponina (que tienen que ser negativos en la angina y positivos en el infarto).

Cuando se han controlado los síntomas lo habitual es realizar una coronariografía para determinar exactamente la magnitud y localización de las lesiones ateroscleróticas coronarias y planear el tratamiento.

 

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Actualizado: 28/03/2014

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