Angina de pecho
Escrito por María Alba Jiménez, licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
Revisado por Dr. Pablo Rivas, especialista en medicina interna
Un dolor en el pecho puede ser debido a una angina, pero también a un infarto, una hernia de hiato, gases… Conoce los síntomas que caracterizan la angina de pecho para poder identificarla y tratarla cuanto antes.

Tratamiento de una angina de pecho

Angina estable

El tratamiento tiene dos objetivos: aumentar la supervivencia y controlar los síntomas para conseguir una mejoría en la calidad de vida.

El plan terapéutico debe consistir en: la explicación de la enfermedad con actitud tranquilizadora; la identificación y el tratamiento de los factores agravantes; la adaptación de la actividad; un tratamiento farmacológico, y la consideración de técnicas de revascularización.

Detección y control de los factores de riesgo cardiovascular

El primer paso es el control de los factores de riesgo, fundamentalmente de la tensión arterial, el tabaquismo, la dieta rica en grasa y el alcohol. 

Además, existen algunas enfermedades que pueden precipitar la angina de pecho como son: las lesiones de las válvulas del corazón, la hipertensión arterial, el hipertiroidismo, alteraciones del músculo cardiaco, enfermedades pulmonares, etcétera. Por esto, tanto su identificación como su tratamiento son un paso fundamental para el control de este cuadro.

Educación del paciente

La educación del paciente ocupa un lugar importante en el tratamiento. Es imprescindible que entienda bien su enfermedad, por lo que se debe dar toda la información posible a estos pacientes, animándolos a desarrollar una vida normal.

El paciente debe conocer cuáles son los esfuerzos que desencadenan su angina para evitarlos, así como cuáles son los momentos del día donde presenta menor tolerancia al ejercicio, como la primera hora de la mañana, inmediatamente después de las comidas y durante la época de frío. Por otro lado, es recomendable la práctica diaria de ejercicio moderado como, por ejemplo, caminar, ciclismo, tenis…, teniendo siempre en cuenta que todo esto dependerá de la sintomatología y gravedad de cada paciente.

Tratamiento farmacológico

Durante la crisis de dolor. En esta fase el tratamiento de elección es la nitroglicerina que, como se ha indicado, actúa aumentando el diámetro arterial, con la consiguiente llegada de más flujo sanguíneo al corazón. El paciente debe recibir información sobre su modo de empleo para las posibles crisis futuras. La nitroglicerina debe tomarse tan pronto exista dolor, o incluso antes de realizar actividades que presumiblemente van a desencadenar un episodio de angina. Si con estas medidas el dolor no cede, debe sospecharse la posibilidad de un infarto de miocardio.

Tratamiento a largo plazo. Se considera que el uso de aspirina (u otro antiagregante), de estatinas (para disminuir los niveles de colesterol), de betabloqueantes (para disminuir la demanda de oxígeno) y de los IECA (inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina que regulan la presión sanguínea) mejoran claramente la supervivencia y previenen acontecimientos isquémicos futuros, por lo que su empleo es indispensable, siempre que no existan contraindicaciones para su uso.

Restablecimiento del flujo sanguíneo

En los pacientes en los que la angina no se controla con el tratamiento médico, o cuando todavía existe miocardio en riesgo (es decir, que hay una lesión isquémica activa), el mejor tratamiento es aquél que permita restablecer el flujo de sangre al corazón (revascularización miocárdica). Existen dos técnicas que permiten tal cosa: la angioplastia coronaria transluminal percutánea (ACTP) o la cirugía con injerto venoso o arterial.

La angioplastia consiste en la dilatación del segmento de arteria coronaria que presenta el compromiso del flujo sanguíneo mediante cateterismo. Para mantener esta dilatación se pueden emplear unos tubos de malla de acero autoexpandibles (stents) que se colocan en el interior de la arteria y se fijan allí para que no se vuelva a estrechar.

La cirugía mediante injerto (tejido transplantado) es la intervención de cirugía cardiaca más frecuente en la actualidad. En este caso, se sustituye la arteria comprometida por un injerto (se trata de un vaso sanguíneo de otra parte del cuerpo que se transplanta en el corazón), que puede ser arterial o venoso, solucionando así el problema de la reducción de aporte sanguíneo.

Angina inestable

Todo paciente con angina inestable debe ingresar en un hospital, donde se controlará constantemente. En cuanto a los fármacos a emplear son los mismos que en la angina estable, junto con anticoagulantes (heparina).

Posteriormente, y dependiendo de cada caso, se procederá o no a la realización de una coronariografía (visualización de los vasos coronarios), con el fin de encontrar la lesión causante y tratarla mediante revascularización.

 

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Actualizado: 07/03/2014

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