Esquizofrenia
Escrito por Hugo González Núñez, Licenciado en Farmacia
Según la Organización Mundial de la Salud 52 millones de personas en el mundo sufren esquizofrenia, un trastorno psiquiátrico que se manifiesta de forma específica en cada paciente y que precisa un tratamiento individualizado.

Síntomas de la esquizofrenia

Las sintomatologías positiva y negativa no se refieren a síntomas que mejoren o empeoren el pronóstico de la esquizofrenia, ni influyan positiva o negativamente en la vida cotidiana del paciente. Se considera sintomatología positiva al conjunto de signos y síntomas que provocan en el paciente situaciones de excitación, alteraciones de la percepción, conductas delirantes… mientras que sintomatología negativa se considera a aquella que ocasiona en el paciente una situación de aplanamiento emocional, escasa o nula comunicación, desconexión del entorno, etc. Ambos bloques de síntomas son contraproducentes para el paciente y precisan un control para que este pueda llevar una vida adecuada.

Síntomas positivos

Son los comportamientos, percepciones e ideas patológicos presentes en el enfermo que no aparecen en la población general. El paciente vive en su nueva y propia realidad (no inventa cosas, sino que tiene una percepción totalmente alterada de la realidad). En este momento el paciente no tiene conciencia de su enfermedad, por lo que no es recomendable un enfrentamiento drástico con él, cuestionando sus ideas. Estos síntomas son:

  • Ideas delirantes: el paciente cree que están sucediendo una serie de cosas que realmente no están ocurriendo.
  • Alucinaciones sensoriales: alteraciones de la percepción sin un estímulo externo que las ocasiones. Por lo general suelen ser de carácter auditivo (voces, sonidos…), aunque también pueden ser visuales, olfativas,…
  • Conducta extravagante: producto de esas ideas delirantes y alteraciones sensoriales. No suelen tener una finalidad concreta. El paciente puede presentar hiperemotividad, histrionismo, etc.
  • Pensamiento desorganizado: el paciente no es capaz de ordenar y exponer su pensamiento de forma organizada, lo que se manifiesta en un lenguaje inconexo y con un mensaje errático.

Síntomas negativos

Son actitudes disminuidas, o totalmente ausentes, en el paciente, que son habituales en la población general. Son más difíciles de detectar al no ser llamativas:

  • Anhedonia: pérdida de interés por aquellas cosas que anteriormente interesaban y gustaban al paciente.
  • Apatoabulia: pérdida o ausencia de iniciativa para comenzar tareas o propósitos y llevarlos a cabo.
  • Aislamiento social: disminución del interés por actividades sociales y que requieran relaciones con el resto de personas. El paciente tiende a la realización de actividades solitarias.
  • Afectividad aplanada: reducción o, en casos graves, ausencia de expresión y respuesta emocional. Se refleja en acciones como mutismo facial (no gesticula con la cara ante estímulos), disminución de los movimientos de carácter espontáneo (requiriendo una orden externa para su realización), ausencia de contacto visual, disminución del mensaje oral y del tono de voz (el paciente mantiene un tono de voz bajo y se expresa con pocas palabras) con lentitud o bloqueo de la conversación, etc.
 

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Actualizado: 18/03/2014

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