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Delirios y alucinaciones en los mayores
Los adultos mayores pueden sufrir episodios de delirios y alucinaciones que, de no tratarse, empeoran su calidad de vida. Te explicamos sus causas, cómo identificarlos, y qué puedes hacer para ayudar a un familiar afectado.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Delirios y alucinaciones: cómo identificar si un adulto lo sufre

Actualizado: 26 de marzo de 2019

Los delirios o alucinaciones en una persona mayor no deben considerarse un fenómeno asociado al envejecimiento ni restarles importancia pensando que no perdurarán en el tiempo, porque detrás de estos episodios pueden encontrarse diferentes problemas de salud –no solo mentales–, e incluso pueden ser un indicativo del comienzo de una demencia. Por todo ello, si los detectas en tu pareja o familiar, un profesional sanitario debería valorar su estado e intentar buscar una solución.

Qué son los delirios y cómo se presentan

Se dice que un individuo tiene delirios cuando en su mente surgen continuamente ideas y creencias que no se corresponden con la realidad, como por ejemplo que le persiguen, que un ser querido le trata mal o que alguien le está quitando su dinero, sin que existan razones que le lleven a pensar que eso es verdad. La persona está convencida de que estas ideas son reales y actúa en consonancia con ellas, pudiendo manifestar conductas agresivas o defensivas.

Además de los cambios de comportamiento que el afectado puede mostrar durante un delirio, también puede manifestar los siguientes síntomas:

  • Pasar de la lucidez a un estado de paranoia de forma brusca.
  • Tener problemas de sueño.
  • Experimentar cambios drásticos del estado emocional.
  • Sufrir pérdida de memoria y de la capacidad de atención.
  • No ser consciente de la realidad en la que vive.
  • Presentar una falta de control muscular.

Los delirios en sí no se consideran una enfermedad, pero sí un síntoma que puede estar asociado a diferentes problemas de salud como la depresión, la esquizofrenia o la demencia propia de las personas mayores. Aunque los delirios pueden surgir junto con alucinaciones, no hay que confundir ambos conceptos.

Cuándo se considera que un anciano tiene un delirio o una alucinación  

Aunque los delirios no se pueden considerar una patología en sí, se han establecido unos criterios para establecer cuándo una idea constituye un delirio y no otro tipo de creencia:

  • Debe perdurar en el tiempo y que el anciano no cambie de idea, aunque se le muestren evidencias para pensar algo diferente.
  • El mayor considera que su creencia es la real y no acepta otras opciones.
  • La idea del anciano no es compartida por nadie de su entorno, y no hay evidencias para pensar que pueda ser real.
  • La persona mayor que tiene el delirio se preocupa en exceso por esa falsa idea, y se llega a obsesionar con ella.

Cuando se dan estos criterios se considera que la persona tiene un delirio y hay que buscar el origen de este, y prevenir en la medida de lo posible problemas psicológicos y conductas más graves.

Qué es una alucinación y cómo diferenciarla de un delirio

Como se ha explicado, cuando se tienen delirios se percibe la realidad de una forma diferente, mientras que las alucinaciones son creencias inventadas que surgen de forma única en la mente de quien las experimenta y suelen ser auditivas, táctiles o visuales, como por ejemplo oír voces o ver objetos donde no los hay. En el caso de la alucinación es más fácil de detectar, ya que realmente es una idea o experiencia que solo ve, oye o siente la persona que la está sufriendo. En este caso también habrá que buscar la causa que está provocando dicha creencia.

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