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Asocian obesidad materna y riesgo de malformaciones congénitas

Las mujeres que tienen sobrepeso en las primeras semanas del embarazo tienen más probabilidades de que su bebé sufra malformaciones congénitas, un riesgo que aumenta más cuanto más grave es la obesidad de la madre.
Una mujer embarazada con sobrepeso sostiene una báscula

Los expertos aconsejan que las mujeres tengan un peso normal antes de quedarse embarazadas.

11 de Julio de 2017

Las probabilidades de que el bebé nazca con problemas de salud como malformaciones congénitas cardíacas, del sistema nervioso, o deformidades en las extremidades, se incrementan en función del grado de obesidad que presente la madre al comienzo del embarazo, según ha revelado un nuevo estudio en el que se han analizado los datos de 1,2 millones de nacimientos que se produjeron en Suecia entre 2001 y 2014.

Las participantes en el estudio con un grado de obesidad más grave tenían un 37% más probabilidades de que sus hijos nacieran con malformaciones congénitas en comparación con las mujeres con un peso normal

Según los resultados de la investigación, que se ha publicado en The British Medical Journal, mientras que el riesgo de que los hijos de las mujeres cuyo peso era normal sufrieran algún tipo de malformación congénita era del 3,4%, el riesgo de los bebés cuyas madres sufrían obesidad oscilaba entre el 3,8 y el 4,7%, y se observaba un aumento asociado a un mayor exceso de peso.

Las participantes en el estudio con un peso inferior al normal tenían un IMC (índice de masa corporal) inferior a 18,5; el IMC de aquellas con peso normal oscilaba entre 18,5 y 24,9, y las mujeres con sobrepeso tenían un IMC de 25 a 29,9. Los investigadores constataron que el 3,5% de los bebés (43.550) presentaban malformaciones congénitas graves, siendo las cardiopatías congénitas las más frecuentes, seguidas por defectos en los genitales, las extremidades, el aparato urinario y el digestivo, y el sistema nervioso.

Impacto del sobrepeso de la madre sobre el feto

En las primeras ocho semanas de embarazo es cuando resulta más perjudicial el hecho de que la madre sea obesa ya que, como explica la Dra. Martina Persson, investigadora del Instituto Karolinska y principal autora del trabajo, esta etapa es un periodo especialmente sensible para el desarrollo de los órganos del feto, por lo que considera muy importante que la mujer tenga un peso corporal adecuado antes de quedarse embarazada.

De hecho, y teniendo en cuenta otros factores que podrían haber influido en el desarrollo del bebé y sus probabilidades de sufrir defectos congénitos, como la edad de la madre, su nivel socioeconómico y cultural, o sus antecedentes de tabaquismo, se comprobó que las participantes en el estudio con un grado de obesidad más grave tenían un 37% más probabilidades de que sus hijos nacieran con malformaciones congénitas en comparación con las mujeres con un peso normal.

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