Labio leporino, cómo evitar esta malformación
El labio leporino o fisura labial es uno de los defectos congénitos más frecuentes, y afecta a uno de cada 500 bebés recién nacidos. Los suplementos de ácido fólico, antes y durante el embarazo, ayudan a prevenirlo.

Qué es el labio leporino y causas

Dr. Alfredo Tagarro

Por: Dr. Alfredo Tagarro

Pediatra en el Hospital Infanta Sofía de Madrid

Actualizado: 27 de mayo de 2023

El labio leporino o fisura labial es parte de un abanico de defectos orofaciales que comprenden el labio leporino y el labio leporino con paladar hendido. Es uno de los defectos congénitos más frecuentes, ya que afecta aproximadamente a uno de cada 500 recién nacidos. Se trata de un problema que puede estar integrado en algún síndrome con más alteraciones, o presentarse de forma aislada.

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Durante la fase embrionaria, hay zonas del cuerpo que están abiertas, y se va cerrando a lo largo del tiempo. El labio leporino y el paladar hendido no son más que defectos en el cierre de la parte media de la cara (la unión entre la zona nasal medial y la maxilar superior). Su manifestación es una fisura (más o menos grande, dependiendo de los casos) entre el labio superior y la fosa nasal. Puede extenderse hacia atrás, dividiendo también la encía y el paladar.

La cara cumple una función muy importante a nivel emocional y psicológico, y al tratarse de una afección muy espectacular que afecta al rostro, lo que en principio es un simple defecto de cierre, que no afecta directamente a las funciones vitales, se convierte en un drama para las familias. Puede convertir a un bebé con las mismas necesidades de cariño que los demás en objeto de rechazo.

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El término labio leporino procede del latino 'leporem' (liebre). En la actualidad, esta referencia no parece muy afortunada, por lo que se prefieren otros términos como labio fisurado o fisura labial. Se utiliza también el término FLAP (fisura labio-alveolo-palatina) para hacer referencia a la fisura que implica el labio, la encía y el paladar.

Causas del labio leporino o la fisura palatina

La fusión del proceso nasal y del maxilar se produce tan pronto como en la 5ª semana de embarazo. El origen del labio fisurado se encuentra en una mezcla entre factores genéticos predisponentes y factores ambientales que lo desencadenan. Es más frecuente en varones, pero se transmite más a partir de madres con casos bilaterales.

En la última década se han identificado mutaciones en varios genes y se ha comprobado que no sólo mutaciones, sino interacciones complejas entre algunos genes, pueden llevar a la formación de la fisura labial. Parece que estos genes son susceptibles al tabaco y a la deficiencia de ácido fólico, pero aún hay mucho por conocer en este sentido. Se estima que cerca del 30% de los defectos de hendidura están relacionados con un síndrome genético (síndrome de Waardenburg, síndrome de Pierre Robin, síndrome de Down…). 

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Por otro lado, la exposición a ciertos factores ambientales durante el embarazo puede aumentar el riesgo de desarrollar labio leporino o fisura palatina. Entre estos factores se incluyen:

  • Deficiencias nutricionales: la falta de vitaminas o minerales esenciales durante el embarazo, como el ácido fólico. Tomar un suplemento que contenga 400 microgramos de ácido fólico desde tres meses antes de la concepción y durante todo el embarazo disminuye significativamente el riesgo de que el bebé desarrolle malformaciones.
  • Consumo de tabaco y alcohol durante el embarazo.
  • Medicamentos: algunos fármacos, sobre todo ciertos anticonvulsivos y medicamentos para la epilepsia, pueden aumentar el riesgo.
  • Infecciones maternas durante el embarazo: como el virus del herpes simple o la rubéola.

Creado: 18 de noviembre de 2013

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