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Salud al día
Elefantiasis
1.230 millones de personas están en riesgo de padecer elefantiasis (filariasis linfática), un síndrome en el que las piernas o el escroto aumentan de tamaño por un bloqueo del sistema linfático por un parásito llamado filaria.
Escrito por Dra. Sari Arponen, Especialista en Medicina Interna y enfermedades infecciosas del Hospital Universitario de Torrejón

Prevención de la elefantiasis

La medida de protección individual más eficaz contra la infección por filarias es evitar la picadura de los mosquitos, sobre todo con mosquiteras con impregnación de insecticidas, y el uso de repelentes en la piel y la ropa. Los insecticidas puedes ayudar a que los mosquitos no vivan lo suficiente como para poder transmitir parásitos a otras personas. No existe ningún medicamento preventivo ni vacuna contra la filariasis linfática.

Las mosquiteras son un método económico para estas zonas por lo general subdesarrolladas y con menos recursos, y permite no solo evitar picaduras de mosquitos infectados, sino incluso se ha comprobado que pueden llegar a cambiar los hábitos de los mosquitos, que por lo general picaban por la noche mientras los humanos duermen –es cuando los niveles de filarias en sangre son más altos– y pasaban así a picar más pronto, ingiriendo así menos nivel del parásito, lo que dificulta la transmisión de la infección.

De forma global y comunitaria, la Organización Mundial de la Salud tiene un Programa Mundial para Eliminar la Filariasis linfática para intentar lograr para el año 2020 la eliminación de la filariasis linfática como problema de salud pública, con dos estrategias clave:

  • Interrumpir la transmisión de la elefantiasis gracias al tratamiento a gran escala a todas las personas en riesgo de infección durante un período de 4-6 años. Es lo que se conoce como quimioterapia preventiva, que consiste en administrar dos dosis de dos medicamentos a la población que habite en zonas de riesgo.
  • Aliviar el sufrimiento causado por la elefantiasis mediante actividades que mejoren los síntomas y la discapacidad de los afectados, a los que no se les afecta física y mentalmente, sino también en su vida diaria, por el estigma social y laboral que puede suponerles.

Hay datos que indican que este programa ha permitido reducir la transmisión de la filariasis linfática en un 43% desde que se puso en marcha.

Actualizado: 26 de Agosto de 2016

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Escrito por:

Dra. Sari Arponen

Especialista en Medicina Interna y enfermedades infecciosas del Hospital Universitario de Torrejón
Dra. Sari Arponen

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Salud en cifras

1%
de la población padece algún trastorno del espectro autista (TEA)
'Fuente: 'Fundaciones del ámbito social y de salud, Ampans y Althaia''

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