Salud al día
Hipotensión arterial
La hipotensión arterial es la caída de la presión arterial por debajo de los límites de 80-60 mmHg. Puede suponer un riesgo para la vida del afectado por lo que conviene conocer sus causas y cómo controlarla.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Tratamiento de hipotensión arterial

El tratamiento de la hipotensión arterial depende de la causa, la intensidad y el contexto en el que sucede. Podemos resumirlo en relación a los diferentes tipos de hipotensión que hemos señalado antes:

  • Hipotensión ortostática: cuando sucede de forma puntual no merece la pena darle importancia, siempre y cuando la persona que lo ha sufrido tenga un estado general bueno. Hay que rehidratar con suero oral si el problema es la deshidratación (por una diarrea, por ejemplo). Cuando el problema es crónico la única opción son las medidas preventivas.
  • Síncope vasovagal: cuando una persona pierde el conocimiento y se desmaya lo primero es comprobar que respira. En caso de no respirar hay que contactar con el servicio de emergencias y comenzar maniobras de resucitación cardiopulmonar. Si respira, su desmayo se deberá con bastante probabilidad a un síncope. Lo mejor es dejarle tumbada con las piernas elevadas hasta que recupere el conocimiento. Es preferible que no esté en un ambiente muy agobiante ni caluroso para que pueda respirar a gusto y recuperarse pronto. Después del episodio se recomienda la visita al médico en todos los casos, y al servicio de urgencias si tiene más síntomas o es una persona con otras enfermedades.
  • Consumo de medicinas y tóxicos: en todos los casos de hipotensión arterial se recomienda acudir al médico. En el caso del consumo de medicinas el médico valorará suspender un tratamiento o cambiarlo por otro que no produzca esos efectos secundarios. Nunca se debe suspender un tratamiento por decisión propia y sin consultar antes al médico. Cuando la hipotensión se debe a consumo de tóxicos o drogas se debe descartar que no haya daño cardíaco o cerebral, y abandonar el consumo.
  • Hipotensión arterial crónica: el único tratamiento que se puede realizar en estas situaciones son medidas preventivas que aumenten la presión arterial. En los casos más graves que dificultan la rutina diaria el médico puede recetar fludrocortisona, un mineralocorticoide que facilita la retención de sodio en el riñón aumentando así el volumen de sangre y las cifras de presión arterial.
  • Shock hipotensivo: esta situación es una emergencia vital y debe ser tratada en un hospital. Se suele corregir la presión arterial con noradrenalina para luego después identificar la causa y erradicarla (con antibióticos si se debe a una sepsis, por ejemplo).

Escrito por:

David Saceda Corralo

Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología
David Saceda

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