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Dieta y nutrición
Alergia a cereales
La alergia a los cereales puede limitar la dieta habitual si no se realiza correctamente. Te enseñamos a convivir con esta alergia sin que te suponga grandes esfuerzos en la elaboración de tus menús diarios.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Qué es la alergia a los cereales

La alergia alimentaria al grupo de los cereales es una sensibilización por parte de nuestro sistema defensivo ante algún componente, normalmente proteico, presente en este grupo de alimentos y que nuestro organismo interpreta como perjudicial. Ese mismo compuesto, para la mayoría de las personas es inocuo y no provoca ninguna reacción. De este modo, cuando el sistema inmunológico, que es quien se encarga de la defensa, detecta algún componente de los cereales que considera peligroso, se desencadenan una serie de reacciones en nuestro cuerpo destinadas a luchar y enfrentarnos contra esa “proteína potencialmente nociva”.

El cereal que mayor cantidad de reacciones alérgicas alimentarias provoca es el trigo, especialmente durante la infancia y en zonas o países donde su consumo está muy extendido. Es uno de los motivos por los que se recomienda no introducir los cereales en la dieta del bebé hasta los 5-6 meses. En la edad adulta, el cereal con mayor porcentaje de personas alérgicas es, en cambio, el arroz.

También pueden provocar reacciones alérgicas otros cereales convencionales como la avena, el maíz, el centeno o la cebada. La espelta y el sorgo puede provocar reacciones alérgicas con menor probabilidad, además estas sensibilizaciones tienden a desaparecer a partir de los cinco años. En cambio, el mijo rara vez produce reacciones. En cuanto al trigo sarraceno y la quinoa, que realmente no son cereales como tal pero sus harinas o granos se utilizan de manera similar, son poco propensos a provocar alergias, así como las semillas de teff. Sin embargo, el bulgur, que es un derivado del trigo, posee una parecida capacidad alergénica a su cereal de origen. A pesar de todo, ninguno de estos cereales, derivados o sucedáneos está exento de producir alguna sensibilización.

Algunas personas sufren alergia a un solo tipo de cereal o a varios y otras personas pueden padecer a todo el grupo, aunque este caso es menos probable.

Como dato curioso se puede comentar que el centeno, el trigo y la cebada son plantas gramíneas que también provocan alergia respiratoria en muchas personas.

Características de la alergia a cereales

La alergia a los cereales no significa lo mismo que la enfermedad celíaca, donde también hay una sensibilización ante una proteína de algunos de ellos, pero no se desencadenan las mismas reacciones mediadas por inmunoglobulinas.

Los componentes de los alimentos que, en mayor medida, pueden producir reacciones alérgicas suelen ser proteínas y se denominan alérgenos. Actualmente, el tema de la presencia de alérgenos en las comidas y preparaciones destinadas al público está muy controlado y legislado. Ante cualquier duda, todo proveedor debe disponer de la información sobre los alérgenos presentes en los productos que comercializa.

En principio, la reacción alérgica se puede desencadenar ante un mínimo contenido del cereal en el alimento, lo que se denomina traza. Por este motivo se dice que la alergia es cualitativa, no cuantitativa, ya que no importe cuánta cantidad se ingiere para provocar la reacción adversa.

En muchos casos, la alergia alimentaria a los cereales va remitiendo desde la niñez y, a partir de los cinco o seis años, puede haber desaparecido. Si se mantiene a partir de esta edad, lo habitual es que se mantenga de por vida.  

Actualizado: 9 de Mayo de 2017

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