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Los perros prefieren el cariño de su dueño a la comida

Un estudio, que ha empleado la neurociencia para comprender los mecanismos neurológicos que marcan los comportamientos caninos, concluye que los perros prefieren las felicitaciones a los alimentos.
Una mujer acaricia a su perro, que se muestra complacido

En el estudio, más del 85% de los perros prefirieron el cariño del ser humano a la comida.

13 de Octubre de 2016

El perro ha acompañado al ser humano desde hace miles de años, y el conocimiento acerca de estos animales en cuanto a comportamiento, alimentación o salud, se ha ido ampliando de forma exponencial, debido a que su carácter hipersocial y su integración en la ecología social humana les convierte en un modelo perfecto para el estudio. Sin embargo, los mecanismos neurológicos que condicionan la interacción social entre perros y humanos son aún desconocidos.

La investigación está avanzando en este sentido, y un reciente trabajo elaborado por neurocientíficos del Departamento de Psicología de la Universidad Emory de Atlanta (Estados Unidos), y publicado en la revista científica 'Social, Cognitive and Affective Neuroscience', revela por primera vez las preferencias por las recompensas de los perros ante un determinado estímulo, estudiando las bases neuronales, principal objetivo de la neurociencia. Para ello se empleó la combinación de imágenes de escáner y un experimento de comportamiento.

El mecanismo neurológico que se pone en marcha cuando un perro recibe una alabanza es similar al que se desarrolla en humanos cuando alguien nos felicita

Así, en una primera fase del experimento, el grupo de investigadores utilizó el caudado ventral como una medida del valor de la recompensa intrínseca, y compararon a través de resonancia magnética su activación ante tres estímulos: alimentos, alabanza, o nada. La conclusión fue que, en 13 de los 15 perros tomados como modelos para el estudio, esa parte del cerebro mostraba una activación neuronal igual o mayor ante los estímulos de recompensa basados en felicitaciones, que en los que se basaban en alimentos. En definitiva, más del 85% de los sujetos preferían el cariño del ser humano a la comida.

Para confirmar que efectivamente los canes preferían la interacción social con los humanos, se realizó un experimento de comportamiento fuera de escáner, empleando un laberinto sencillo en forma de Y: por una vía llegaban a su propietario, y éste les felicitaba, y por la otra vía llegaban a la comida. A cada perro se le permitió elegir el camino y los autores del estudio comprobaron que, de nuevo, se repetía el mismo patrón y los canes preferían el elogio al alimento.

Existe una gran similitud entre esta investigación y los estudios de neuroimagen acerca de la recompensa social llevados a cabo con humanos. En ese sentido, el equipo de investigación ha concluido que el mecanismo neurológico de preferencia en el perro doméstico es semejante al que se desarrolla en las personas cuando alguien nos alaba. Los datos de este trabajo podrían ayudar a explicar la eficacia aparente de la interacción social en el entrenamiento del perro, algo de gran utilidad para los especialistas en comportamiento canino.

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